(El periodista dialogó con el experto en mercados internacionales personificado como Gordon Gekko de la película «Wall Street» de Oliver Stone, quien señala que mañana el Banco Central Europeo subirá la tasa a 2,50% y mientras los inversores ya convalidan que se ubicará en 3% a fin de año. Aunque no descarta que pueda haber un leve ajuste y los mercados de futuros lleven la tasa a fin de año a 3,25%).
P.: La tasa de refinanciación -tasa Refi- quedaría en 2,50% para toda la zona del euro...
G.G.: Eso es lo que se espera.
P.: ¿Hasta dónde podrá llegar el BCE en este ciclo alcista?
G.G.: Difícil saberlo. Hoy por hoy, no hay urgencias. Y no se debe pasar por alto que la recuperación económica en Europa es todavía más una promesa que una realidad bien asentada.
P.: ¿Qué es lo que descuentan los mercados?
G.G.: Si uno se guía por los futuros de la tasa euribor sus lecturas son compatibles con una tasa Refi ubicada en 3% a fin de año.
P.: No parece un escollo muy duro de sortear...
G.G.: No. Sin embargo, hace un par de meses los futuros arrojaban una estimación de 2,75%. No sería nada extraño que migremos lentamente a una predicción más cercana a 3,25%.
P.: La Fed ha subido las tasas de interés en todas las reuniones desde mediados de 2004. No es la prescripción que sigue el BCE...
G.G.: Ni lo será. Apueste más bien por una cadencia de un ajuste de un cuarto de punto por trimestre... La siguiente dosis se aplicaría en junio.
P.: ¿Cómo impactará la suba de las tasas cortas sobre los bonos de largo plazo emitidos en euros?
G.G.: ¿Recuerda el enigma de las tasas de largo plazo que tanto sorprendió a Alan Greenspan durante 2004 y 2005? La idea es que la historia se repetirá en la zona del euro. La tasa de 10 años en los EE.UU. se ubicaba en 4,61% cuando la Fed decidió elevar las tasas cortas desde su umbral de 1% el 30 de junio de 2004.
P.: No muy diferente de su nivel actual a pesar de que las tasas cortas prometen acercarse ya a 5%...
G.G.: Tal cual. Hoy los bonos del Tesoro alemán a 10 años rinden 3,50%.
P.: ¿Llegarán a sobrepasar 4%?
G.G.: En el pasado, la respuesta hubiera sido afirmativa a ojos cerrados. Después de todo los «bunds» promediaron un retorno de 4,15% en 2003 y 2004. Hoy lo dudo sobremanera. Me sorprendería mucho más que si el bono -a fin de año- se recuperara y se acercase de nuevo a 3,50%.
P.: Tasa de largo plazo que -si se revisa la historia- es muy baja aun para un país estable como Alemania.
G.G.: Desde ya. No tan lejos en el tiempo -en 1995- supo exceder 9%.
P.: Vamos, entonces, camino a una inversión de la curva de rendimientos. Con tasas de largo aliento por debajo de las de corto plazo. Tal cual acontece ya en los EE.UU.
G.G.: Un aplanamiento es la consecuencia lógica de la convicción anterior. Sería prematuro apostar por la inversión. No ocurrirá en 2006. Pero sí: el grueso del impacto adverso de la suba que disponga el BCE recaerá sobre el tramo corto de la curva; sobre las obligaciones hasta 2 años de plazo.
P.: Si ello se cumple, también es probable que la suba de tasas cortas que vislumbramos modesta termine siendo mucho más importante.
G.G.: Es un buen punto. Si el bono largo norteamericano hubiera seguido el guión convencional, hay que pensar que -a esta altura- la política monetaria ya habría satisfecho su cometido. Aun con tasas cortas más bajas que ahora, el «boom» inmobiliario ya sería historia.
P.: Ni qué decir de la bonanza de los mercados emergentes.
G.G.: De acuerdo. Por fortuna, el BCE no le puede apuntar al auge inmobiliario europeo. No porque no exista sino porque está muy disperso (y en leve retroceso). Los precios de la vivienda suben en promedio entre 6 y 7% al año desde 2000 pero allí se mezclan las realidades diversas de España, Francia e Irlanda con aumentos de dos dígitos y Alemania -la principal economía de la región- donde los precios han caído en los últimos años y no son muy distintos de los que regían en 1990.
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