Con Ormuz cerrado, el petróleo Brent por encima de los u$s100 y mercados americanos en máximos nuevamente, el mapa de inversión de mayo exige selectividad. Empecemos con un poco de contexto.
La suba del petróleo, la incertidumbre global y los últimos cambios en el frente local redefinen el tablero financiero. Claves y oportunidades para posicionarse con mayor criterio en un escenario exigente y selectivo.
Las claves para invertir en mayo.
Con Ormuz cerrado, el petróleo Brent por encima de los u$s100 y mercados americanos en máximos nuevamente, el mapa de inversión de mayo exige selectividad. Empecemos con un poco de contexto.
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La Operación Epic Fury lleva casi dos meses sin resolución. El Estrecho de Ormuz permanece prácticamente cerrado al tránsito comercial, con el tráfico de buques cercano a cero frente a los niveles previos al conflicto. La Agencia Internacional de Energía calificó el episodio como el mayor shock de oferta de la historia, con un déficit acumulado que ya superaría los 1.000 millones de barriles. El Brent se acomodó por encima de los u$s100, y los intentos diplomáticos —mediación paquistaní, contactos iraníes con Moscú— no logran producir siquiera una agenda de negociación.
Pero el mercado no esperó. El S&P 500 cerró cuatro semanas consecutivas de suba, y el Nasdaq avanzó 14% en abril. La temporada de balances del primer trimestre viene sólida: 84% de las compañías que reportaron superaron estimaciones, con un crecimiento blended de ganancias del 15,1%. El margen neto del índice alcanzaría su récord histórico desde que FactSet comenzó a medirlo en 2009. La tecnología sigue siendo el motor.
Los efectos de segundo orden empiezan a hacerse sentir: el cierre de Ormuz interrumpe el flujo de gas natural que alimenta las plantas de amoníaco de Qatar, India y Bangladesh. Sin amoníaco no hay urea; sin urea colapsan los rendimientos agrícolas. El 70% de los productores estadounidenses ya admite que no podrá comprar todo el fertilizante que necesita en 2026, mientras la peor sequía en 130 años golpea el cinturón agrícola de EE.UU. La soja y el trigo acumulan subas de 13% y 20% en lo que va del año.
Hay un consenso inusual entre los economistas: los próximos meses serán mejores que los anteriores. La inflación de abril se encamina al 2,5%–2,6%, casi un punto menos que el 3,4% de marzo. Para mayo se proyecta 2%, con regulados desacelerando y carnes respondiendo a la baja mayorista.
El BCRA lleva acumulados más de u$s7.100 millones en el año, traccionado por una cosecha gruesa récord —con liquidación estimada en u$s35.000 millones— y préstamos en dólares al sector privado que ya totalizan u$s22.535 millones, frente a los u$s3.616 millones que había al inicio de la gestión.
Sin embargo, la imagen de Javier Milei cayó a mínimos de la gestión: 35,5% de aprobación según AtlasIntel-Bloomberg, y el ICG de la UTDT en 40,4%. Los mercados lo percibieron: el riesgo país volvió a tocar los 600 puntos básicos antes de corregir parcialmente.
Las dos hipótesis que circulan entre analistas no son excluyentes: los inversores se decepcionaron con que el país vuelva a recurrir a financiamiento senior del BM y BID en lugar de emitir bonos de mercado; y la política interna —caída del salario real por siete meses consecutivos, acusaciones al Jefe de Gabinete— empieza a pesar en los precios.
En el frente pesos, la subasta del martes pasado fue la noticia positiva de la semana, con un buen rollover, y el Bonar 2028 se colocó por u$s398 millones a 8,56% contra MEP —equivalente a 10,35% contra cable— mostrando demanda para deuda que vence en el próximo mandato presidencial.
Con la premisa de evaluar el perfil de riesgo de cada inversor y el horizonte temporal de cada instrumento, a fin de construir un portafolio equilibrado y consistente, a continuación destacamos los siguientes activos como oportunidades dentro del escenario actual:
Con tasas overnight en la zona de 20%–22% TNA y la curva CER negativa en todo 2026, los excedentes de corto plazo no encuentran rendimiento real en el mercado. La estrategia óptima es escalonar vencimientos: una parte en Lecaps con vencimiento menor a 60 días (2% mensual garantizado), y el resto en Boncaps hasta junio–julio para asegurar el spread contra una inflación que, si la proyección de 2% de mayo se cumple, los alcanzaría hacia fin de año.
Evitar plazos fijos bancarios: la TAMAR en 22,6% pierde contra una inflación que el REM top-10 proyecta en 31,8% interanual para 2026.
Socio en AT Inversiones
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