2 de mayo 2026 - 00:00

El mundo no está en caos: está cambiando de orden

La ofensiva arancelaria de Trump alteró el comercio mundial; el conflicto en Medio Oriente impacta sobre la energía y la economía global. Todo ocurre al mismo tiempo. Y todo se conecta. Lo que se llama un “efecto mariposa”.

El mundo no está en caos: está cambiando de orden.

El mundo no está en caos: está cambiando de orden.

REUTERS

La cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping —pensada para encauzar la relación tras la guerra comercial— debió postergarse por otro conflicto: Irán. El dato, en apariencia circunstancial, sintetiza el momento global: una superposición de crisis que no solo conviven, sino que se encadenan y se potencian.

La ofensiva arancelaria de Trump alteró el comercio mundial; el conflicto en Medio Oriente impacta sobre la energía y la economía global. Todo ocurre al mismo tiempo. Y todo se conecta. Pocas veces fue tan evidente el llamado “efecto mariposa”: decisiones puntuales que generan consecuencias a escala planetaria.

No se trata de episodios aislados, sino de un patrón. El orden internacional surgido en 1945 muestra signos de agotamiento sin que otro lo haya reemplazado. Pero ese “caos” no implica vacío: expresa una transición.

Desde el ingreso de China a la Organización Mundial del Comercio en 2001 hasta la nueva guerra arancelaria de 2025, se recorre el arco de una globalización que integró profundamente a ambas potencias y, al mismo tiempo, incubó su rivalidad. El resultado es una relación ambigua: competencia estratégica e interdependencia estructural.

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La cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping —pensada para encauzar la relación tras la guerra comercial— debió postergarse.

La cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping —pensada para encauzar la relación tras la guerra comercial— debió postergarse.

La pregunta es hasta dónde puede escalar esa tensión sin romper los vínculos que la sostienen. Por ahora, la respuesta parece ser una “rivalidad interdependiente”, con límites visibles: desde las restricciones chinas a insumos críticos hasta los frenos internos en Estados Unidos a la política arancelaria.

En paralelo, el sistema multilateral se erosiona y emergen respuestas fragmentadas expresadas en acuerdos por fuera de los grandes marcos institucionales, conflictos regionales con impacto global y una renovada centralidad de la geografía -como muestra el Estrecho de Ormuz- en un mundo atravesado por la revolución tecnológica.

En este escenario, la postergada cumbre entre Trump y Xi no es un detalle menor: confirma que, aun en la confrontación, la negociación sigue siendo inevitable.

Acaba de publicarse mi libro Efecto mariposa. ¿Hay un orden detrás del caos?, donde exploro la idea de que este desorden aparente no es el fin de todo orden, sino el indicio de otro en gestación. No estamos ante un mundo sin reglas, sino ante reglas que están cambiando.

Para países como la Argentina, ubicados en lo que Estados Unidos considera su órbita estratégica pero crecientemente entrelazados con China en lo económico, el desafío no es elegir entre alineamiento automático o ruptura, sino administrar esa transición con pragmatismo. Argentina necesita multiplicar sus vínculos, no reducirlos.

Porque, como escribió José Saramago, el caos es apenas un orden por descifrar. Y quizás eso sea, en definitiva, lo que estamos viendo: no el derrumbe del mundo, sino su reescritura.

* Jorge Argüello fue Embajador de Argentina ante la ONU, los Estados Unidos y Portugal. Es autor del libro “Efecto Mariposa. ¿Hay un orden detrás del caos?”, publicado recientemente por Fundación Embajada Abierta.

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