Si el agro se volcó hacia la soja, es por culpa de Moreno
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Néstor Kirchner
Claro, como dijo Cristina Kirchner el 31/3, el agro, el gas y el petróleo sólo generan riqueza (toda una gentileza porque seguramente habrá querido decir «renta», o sea, cobrar sin trabajar), en cambio la industria y los servicios proveen riqueza y además empleo (elemento clave para su obsesión distribucionista de corto plazo) ¿Pensará lo mismo ahora que por el paro agropecuario se cortó la cadena de pagos en el interior, hay desabastecimiento de alimentos, industrias como la de autos sufren enfriamiento en su demanda y la construcción está cayendo en Capital Federal?
Los Kirchner son inentendibles. Como buenos hijos de Perón, toda su política está basada en plantear una negociación corporativa, o sea, con unos pocos, los que tienen el poder en cada mercado, ya sea porque así es naturalmente o porque ellos lo cierran a la competencia internacional con elevados aranceles a la importación o porque el «coronel»
Guillermo Moreno los destruye para luego dar subsidios para que sus participantes no se fundan (carne, lácteos, trigo, maíz, feedloteros, polleros y ahora productores chicos de soja) y queden así a merced del clientelista mesianismo del poder. Sin embargo, luego se quejan del poder concentrado. Un médico por favor.
El impuesto cobrado a la producción de soja y girasol por la vía de retenciones móviles para todos pero devolución de la suba respecto de la alícuota fija de 35% sólo para 20% de la producción de soja y girasol (el neto es un impuestazo a 20% de productores que concentran 80% de la producción), será de muy difícil puesta en práctica. Todavía está herido de muerte el subsidio para 15.000 tamberos ¡se imaginan a más de 60.000 sojeros y girasoleros! Pero la parte de su pieza de oratoria del 31/3 que quedará en la memoria absorta de todo productor agropecuario, chico, mediano o grande, fue aquella dedicada a la caracterización de la soja. La Presidente dijo que la soja es sólo un yuyo que crece sin ayuda alguna, que no forma parte de la dieta de los argentinos, que desplaza a la producción de trigo, carne y leche que sí comemos y, por si fuera poco, tiene como principal herbicida al glifosato, químico que en Colombia es utilizado para matar a las plantas de coca. Para Cristina Kirchner entonces la soja es una suerte de depredador yuyo silvestre medio cocainómano.
Esta es una edificante muestra de la gran dignidad y alta moral de nuestra política. Debido fundamentalmente a la soja, el gobierno tiene superávit fiscal y externo (este último gracias a que como no nos gusta a los argentinos como alimento se lo tiramos al resto del mundo) con el que machaca hasta el hartazgo para justificar por qué el modelo productivo es a prueba de balas (cosa que es mentira). Pero si la soja pega un grito ante la decisión del gobierno del 11/3 de primero hacerles caer la rentabilidad, para después mandarlos a la quiebra, sus productores son complotadores que quieren de nuevo el golpe de los militares genocidas del 76 ¿No será mucho?
Por si Cristina Kirchner no lo sabe o no la ilustró bien el informante al cual aludió el 31/3, la soja, lejos de ser un yuyo deriva de un antecesor silvestre del sudeste asiático que ha sido fuente fundamental de alimentación en su área de origen durante siglos y su interés por cultivarla apareció en los EE.UU. en 1974 por el requerimiento de grasas y aceites comestibles que generó la Segunda Guerra Mundial (Acsoja). Además, no crece sola como dijo la Presidente sino que en su desarrollo está involucrada la genética, años de tecnología, los criadores de semillas, royalties a las multinacionales, tiene que estar a veces aislada para que se adapte a los distintos suelos, se la tiene que curar, hay que usar herbicidas, insecticidas, fungicidas, etc. Si el agro se ha ido corriendo hacia la soja no sólo fue por la suba de los precios en Chicago (las odiadas rentas extraordinarias del campo que los progres consideran que hay que expropiar) sino porque Guillermo Moreno con sus satélites de Miceli, Peirano y ahora Lousteau, destrozaron el mercado de la carne, la leche y el trigo.




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