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Pero ¿están tan congeladas como se dice las tarifas? Para las empresas industriales, el gas, expresado como costo a boca de pozo, ha crecido 84% entre 2001 y 2005 y se espera que lo haga un 16% más como mínimo en 2006, según el sendero de precios establecido por el gobierno. También el costo de la electricidad que se vende a las empresas usuarias ha crecido significativamente (142%) y se aproxima en dólares a los valores de diciembre de 2001. Esto es muy distinto de un congelamiento y muestra que se ha venido corrigiendo el problema, aunque en forma parcial.
¿Qué es, entonces, lo que está congelado? Son las tarifas de servicios públicos a nivel de usuarios residenciales. Esto es francamente un error, pues hay una gran masa de residentes, especialmente en las ciudades y countries que pueden pagar perfectamente el costo, tanto del gas como la electricidad y los demás servicios. Tomemos el caso del gas: para un departamento de 163 m2 en la Ciudad de Buenos Aires, el costo bimensual es de $ 40, o sea $ 20 por mes (incluyendo servicios centrales), lo que no resiste el menor análisis. Una familia que vive en ese departamento, gasta en combustible para el auto $ 520 por mes y sólo $ 20 en gas. Lo mismo podríamos decir del gasto en electricidad, agua o teléfono u otros servicios públicos.
Por lo tanto, deberían actualizarse también las tarifas residenciales, en especial las de un consumo mínimo hacia arriba. No hace falta establecer una tarifa social, dado el criterio establecido aquí. El incremento significativo sería para los sectores pudientes, que no son los excluidos sociales, pues estos últimos no tienen conexión de ningún tipo a la red de servicios públicos.
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