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2 de junio 2006 - 00:00

Treparía hasta 1,35 el euro a fin de año

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La estabilidad del dólar sigue siendo un reto. Lo mismo pasaba con el nivel alcanzado por las Bolsas en el año 2000 o en Japón en 1990. En 2000, frente a la evidente anormalidad del fenómeno Bolsa, se tuvieron varias teorías. La que encontró más seguidores fue la de la «nueva economía»: con el adviento de Internet la economía había mudado definitivamente, las compañías gozarían de un aumento exponencial de la productividad y de las utilidades, y por lo tanto la valorización de las acciones era ridículamente baja.

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Diez años antes, cuando el índice Nikkei alcanzó un nivel de 40,000 puntos, los «priceearnings» (relación precio de la acción/ganancia por acción) de entre 100 y 300 (cuando las cifras «normales» son entre 15 y 25) nos quisieron enseñar que en Japón se aplicaba un modelo de contabilidad diferente y que esos parámetros eran más que justificados y en nada comparables con las cifras manejadas normalmente por otros mercados.

  • Materia negra

  • Hoy hay que explicar la firmeza del dólar. Estados Unidos está en una situación muy parecida a la de la Argentina hace 5 años, con un déficit comercial de espanto y un déficit interno muy alto y creciente. La idea vino de Ricardo Hausmann y Federico Sturzenegger de la Universidad de Harvard, que están tratando de convencer al mundo que en la economía existe la materia negra: hablan del inmenso endeudamiento de los EE.UU. y del déficit comercial diciendo «esto no es lo que parece». A pesar del alto nivel de deudas externas que tiene el país, el flujo de capital por intereses es todavía favorable a los EE.UU. Según ellos, esto se debería al hecho que las inversiones de los Estados Unidos en el extranjero son mucho más rentables que las inversiones de extranjeros en ese país y que, por lo tanto, si se valorizara esas inversiones en su nivel real, las mismas representarían un valor mucho mayor que el endeudamiento del país hacia el extranjero. En otras palabras: EE.UU. en realidad no tiene ningún déficit externo y las estadísticas no toman en cuenta el valor real de los bienes intangibles que exporta el país, como por ejemplo las marcas de empresas como Coca-Cola o Disney o la buena reputación del gobierno.

    Esta sería la materia negra, la materia que existe pero no se ve. Hay una explicación muy sencilla para todo esto: en realidad el flujo de pagos de intereses en el año 2005 fue todavía positivo por el nivel artificialmente bajo de tasas de interés fijado por Alan Greenspan. El año 2006 muy probablemente presentará un panorama bien diferente. Por lo tanto: olvidémonos de las teorías rebuscadas. Quienes tienen suficiente tiempo en el mercado para tener la experiencia necesaria (la Bolsa ha permanecido como uno de los pocos lugares donde la antigüedad tiene un valor) saben leer con mucha claridad los hechos y las cifras que nos son propuestas.   

  • «Olor a quemado»

    La moneda de Islandia (el país tiene un déficit de la balanza comercial de 16% anuales) y la de Nueva Zelanda (déficit de la balanza comercial de 8%) se desvalorizaron violentamente en las últimas semanas, desencadenando crisis mayores, alzas de tasas y -como consecuencia- una probable fase de recesión. El déficit de Estados Unidos alcanzó 7% en 2005. Hay sólo que esperar que la materia negra no forme un hueco negro que tiene tendencia a absorber todo como si se tratara de una implosión. La continua valorización de los commodities hace pensar que el mercado percibe «un olor a quemado...». Vender dólares seguro no es un error, no sorprendería si se llegara a niveles de 1,35 con el euro a fines de año. Los metales preciosos son otra forma de huir al dólar: reservan más sorpresas positivas de aquí a diciembre.
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