La democracia es el mejor sistema de gobierno y ámbito impar para la transacción de intereses y la vida en comunidad. Pero para otros objetivos, como el desarrollo económico o la mejor distribución de la riqueza, la democracia ciertamente ayuda, pero hay muchas otras cosas que resulta necesario hacer. Desde entonces hasta ahora, algunas de nuestras democracias han hecho las cosas bien, pero otras ingresaron ya o están ingresando en convulsiones sociales y quebrantos económicos de proporciones importantes.
Todos podemos ingresar en el sitio de Latinobarómetroy comprobar cómo crece en la región el porcentaje (ya cerca de 50%) de quienes aceptarían perder la democracia a cambio de prosperidad económica. Todos sabemos que es una falacia, que a la larga, sin democracia, nuestros problemas se agudizan y no al revés, pero el desencanto inclina a mucha gente a favorecer cambios drásticos que por ahí produzcan el milagro.
Cuando una sociedad carece de ese acuerdo básico, mucha gente es fácil presa de quienes le prometan progresos sin esfuerzos, abortando todo el proceso de cambio estructural.
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