Los juegos NFT y el futuro del trabajo

Opiniones

Los juegos NFT que tienen un modelo de juego Play-to-earn (jugar para ganar) están en primer plano, la pregunta es si podrán constituirse en una fuente de trabajo relevante en los países en desarrollo.

Quienes están inmersos en el mundo de las criptomonedas reconocen que está en evolución permanente y que las tendencias de hoy no serán las tendencias de mañana. Si hace unos meses se hablaba del furor de las monedas “meme” como Dogecoin y Shiba Inu, al día de hoy los juegos NFT que tienen un modelo de juego Play-to-earn (jugar para ganar) están en primer plano. Para quien no conozca, los juegos NFT con el modelo Play-to-earn cumplen con el sueño de muchos adolescentes (y también adultos): ganar dinero por jugar videojuegos.

Aquí, muchas veces realizando una inversión de dinero, se puede acceder a videojuegos para ganar un ingreso en criptomonedas, que luego se pueden intercambiar por dólares. Si bien es cierto que es un sector que no está ausente de riesgos y donde ocurren juegos-estafa constantemente, este modelo de jugar para ganar podría imponerse en los próximos años en la gran industria de los videojuegos, que es un sector que solo en el año 2021 ha generado más de 175 billones de dólares.

El caso emblema de este tipo de juegos es Axie Infinity, un juego desarrollado por el estudio Sky Mavis, el cual ha crecido muchísimo en los últimos meses y el que se considera como uno de los más seguros para obtener un ingreso mensual en criptomonedas. Si bien el valor del ingreso depende de la criptomoneda SLP, que es con la que paga el juego, hace meses que el juego funciona y está en constante actualización por parte de los desarrolladores.

Frente a un posible cambio de paradigma en la industria del juego, ¿podremos visualizar cambios y oportunidades para millones de personas desocupadas o con trabajos mal pagos que podrían encontrar un ingreso en estas plataformas?

Ante las recurrentes crisis, falta de trabajo y la creciente automatización de los trabajos en los países del cono sur, es imprescindible pensar y formular nuevas soluciones que permitan crear medios de empleo masivo y de generación de ingresos que den a la población un medio para ganarse la vida. Por eso, una de las preguntas más importantes es si estos tipos de juegos pueden constituir el ingreso “normal” de las personas y si tienen el potencial de reemplazar el trabajo “tradicional” de muchas de ellas.

Más aún, la pregunta se expande a si pueden constituirse como una fuente de trabajo relevante en los países en desarrollo, ya que en un país como el nuestro, una persona que juega a Axie Infinity durante varias horas por día gana en un mes, por lo general, más que un sueldo mínimo vital y móvil. Así valen las preguntas: ¿Puede el Estado articular lo que para muchos hoy es un ingreso extra en una política pública que lleve a la industria de los juegos con modelo Play-to-earn a constituirse en una industria nacional? ¿Pueden los países en desarrollo formar parte de la cadena de suministros dentro de los metaversos digitales?

Según Casanova, en su artículo del 2016, dentro de los próximos 20 años, los juegos con modalidad Play-to-earn serán una importante fuente de ingresos de la mano de obra poco cualificada y será el principal medio por el que las ganancias extremas de los ricos se filtrarán a los pobres. También afirma que dentro de una generación, jugar por dinero se considerará una opción profesional legítima para aquellos cuyas habilidades no son valoradas por los mercados laborales de ladrillo y cemento. Así, si en el siglo XIX los trabajadores poco cualificados iban a trabajar a las fábricas, Casanova se pregunta: ¿Qué harán en el siglo XXI?

Si continuamos con la visión de Casanova, podemos afirmar que trabajar en los juegos puede llegar a ser más atractivo que cualquier trabajo disponible en el mercado laboral actual. Los trabajadores podrán recibir ingresos suficientes para cubrir sus necesidades trabajando en los juegos. De modo más concreto, una persona puede trabajar en los juegos para obtener materiales, objetos o criptomonedas que tienen valor monetario, por el cual otros jugadores están dispuestos a pagar. De esta manera, como afirma Casanova, podemos esperar que las tecnologías del entretenimiento y la automatización generen un nuevo sector de servicios que prosperará en las próximas décadas.

En conclusión, los estados deben decidir si fomentan la inversión y facilitan la participación de los ciudadanos en estas actividades. No solo podrán ofrecer nuevas oportunidades laborales, sino que los ingresos obtenidos por trabajar en un juego llevarán indirectamente a engrosar las arcas fiscales del Estado.

Estudiante avanzado de la Licenciatura en Filosofía de la Universidad de Buenos Aires y adscripto a la cátedra de Filosofía de la Cultura de dicha Universidad. Coordinador de Nuevos Emergentes del Centro de Formación y Pensamiento Génera. jparadelafilo@gmail.com. Instagram: @juan.paradela

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