18 de diciembre 2003 - 00:00

A los gritos por una radio

Fernando de la Rúa se encrespó en un momento cuando dialogaba ayer con el animador de radio «Mitre» Néstor Ibarra y lo acusó de criticarlo porque una vez le reclamó -dice- al entonces jefe de Gobierno de la Capital Federal por un revalúo inmobiliario. Ibarra estalló de ira al escuchar eso pero el ex presidente, con paciencia delarruista, insistió hasta el final en esa anécdota, que le dio un tono entretenido al largo reportaje por «Mitre».

Fernando de la Rúa: ...Y ahora me encuentro con esta versión que causa estupor: de una reunión en el despacho presidencial, mentirosa, que no existió. Una versión amañada, apañada que demuestra que en esto hay un operativo, cuya mano que está atrás tendrá que descubrirse.


• Malquerido

Periodista: ¡Doctor De la Rúa, el señor Pontaquarto es radical!

F. de la R.: ¿Usted sabe cuántos hay en mi partido que hoy me malquieren?


P.:
Hay mucha gente en su partido que no lo quiere, sí. Pero de ahí a que refloten el tema del Senado de la Nación para involucrarlo...

F. de la R.: ¡Pero no diga la condición de radical, para que por eso sea raro que invente una patraña contra mí!


P.:
No quiero tener una discusión con usted sino dar una información a la gente.

F. de la R.: Usted siempre ha hecho sus análisis, muy desfavorables para mí, pero respeto la libertad del periodista y eso no impide que lo llame y que le diga: aquí estoy para atender su requerimiento de informar a la gente, a través de su programa que tiene mucha audiencia. Mire, cada uno tiene sus responsabilidades.


P.:
Bien.

F. de la R.: Usted también me ha atacado impiadosamente y hoy lo llamo, de modo que eso no significa nada. Yo hablo con los ex presidentes y el presidente del principal partido de oposición.


P.:
Usted ha sido presidente de la República, yo soy un simple ciudadano de este país.

F. de la R.: No, tiene una radio que es más importante que el presidente de la República.


P.:
No diga eso. Soy un empleado de una radio, no tengo una radio.

F. de la R.: Yo sé que usted viene muy enojado desde los tiempos en que yo era jefe de Gobierno de la Municipalidad ¿se acuerda?


• Revalúo

P.: No es así.

F. de la R.: Por un impuesto que adeudaba.


P.:
Que adeudaba ¿quién?

F. de la R.: Usted.

P.: ¿Yo adeudaba un impuesto?

F. de la R.: Bueno...

P.:
¿Usted tiene forma de demostrar esto? ¿Quiere que lo dirimamos en la Justicia? ¿Usted está seguro de lo que está diciendo, doctor De la Rúa?

F. de la R.: Sí, usted llamó por el revalúo inmobiliario, que le parecía injusto y elevó su protesta sobre ese tema.


P.:
¿Sobre el revalúo inmobiliario de una propiedad mía o sobre el revalúo inmobiliario de la Ciudad de Buenos Aires?

F. de la R.: De una propiedad suya.


P.:
Está equivocado, absolutamente equivocado.

F. de la R.: Pero usted viene disgustado desde entonces.


P.:
¡Estoy disgustado con su gestión como presidente, doctor De la Rúa!

F. de la R.: Criticaba la posición del gobierno de la Ciudad, el revalúo inmobiliario...


P.:
¡No, no! ¡Parece mentira que usted me ponga ese argumento!

F. de la R.: Me criticó como presidente hasta porque fui a saludar al Papa, de modo que con mucho gusto voy a ir a discutir estas cosas...


P.:
Perdón, doctor De la Rúa ¿de dónde saca todos estos datos, usted? ¿Quién lo asesora?

F. de la R.: Vea usted los registros de su propio programa.


P.:
¡¿Pero cómo lo voy a criticar porque va a saludar al Papa?!

F. de la R.: Ya ve.

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