Sin embargo, no todos comparten la misma estrategia, y la impresión que dejan trascender es que se han repartido los roles para ganar en capacidad de movilización. Por un lado, unos reclaman por la investigación de la bomba de diciembre de 2003; como ya obtuvieron la libertadde los 10 presos en Salta por atentar contra las sedes de dos empresas petroleras, ahora convierten en reclamo que no se los persiga política y judicialmente; se han pronunciado contra el ALCA y contra el FMI, coherentes con el origen izquierdista de sus activismos -marxistas, trotskistas y de otras layas similares-, y también por planes sociales, siempre insuficientes.
Fue
En sordina, y casi a regañadientes, admiten que el propósito último es conformar un «gran
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