Julio Cobos, María Laura Leguizamón, Mauricio Macri, Gabriela Michetti y Aníbal Fernández estuvieron en el palco oficial.
En su primer aniversario del atentado a la Embajada de Israel en la Argentina, Cristina de Kirchner prefirió permanecer en la Casa Rosada. Con acusaciones directas al gobierno iraní y un fuerte reproche de familiares de las víctimas a la Presidente, se recordó ayer el ataque terrorista de 1992 que, sin detenidos hasta el momento, dejó 29 víctimas fatales.
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«Apelamos a la sensibilidad de mujer y de madre de la Presidente para que podamos llegar a la verdad. Necesitamos que nuestros muertos descansen en paz», reclamó Carlos Susevich, de 84 años, querellante en la causa judicial que los familiares iniciaron en 2007 contra el Estado por la falta de resultados en la investigación. Pero la esposa de Néstor Kirchner, quien el año pasado en su calidad de primera dama había asistido al acto recordatorio en la calle Arroyo y Suipacha, se quedó en su despacho. Por la noche, recibió al pastor evangelista Luis Palau.
La importancia que el Estado de Israel otorga al ataque de la embajada se vio reflejada en la presencia del ministro de Seguridad Pública, Avi Dicter, quien responsabilizó directamente a Irán por el bombazo a la sede diplomática.
«Irán y los asesinos de Hizbollah que planificaron, ejecutaron y asesinaron a personas inocentes. No logramos entender por qué eligieron a la Argentina. Las respuestas no están en ningún lado, sino que están vinculadas con algo más profundo, con un estado dirigido por líderes desquiciados como Irán. El destino de Irán depende de la decisión de líderes del mundo cuerdo», se quejó el ministro y dirigente del partido Kadima, fundado por el ex premier Ariel Sharon.
Más de mil personas, de acuerdo con estimaciones de oficiales de la Policía Federal presentes en las inmediaciones, participaron en el homenaje de ayer. El acto comenzó puntualmente a las 14.50 con el sonido de una sirena y la lectura del nombre de las víctimas fatales. Macri tomó el micrófono apenas unos minutos para calificar el atentado como un ataque contra «los porteños y los argentinos», pero antes de hablar recibió una tibia silbatina de algunos jóvenes no identificados. Junto al jefe de Gobierno porteño, en el palco, estaban Gabriela Michetti y la diputada de PRO, Nora Guinzburg.
Aníbal Fernández, también en el palco junto al vicepresidente Julio Cobos y al secretario de Culto, Guillermo Oliveri, ensayó una crítica a gobiernos anteriores como el de Eduardo Duhalde, Fernando de la Rúa -y por imperio del orden cronológico, también Néstor Kirchner- por no haber avanzado en la investigación judicial. El ministro de Justicia y Derechos Humanos calificó de «vergüenza nacional» la falta de resultados en la causa. «Hoy se cumplen 16 años de vergüenza nacional. Nos sentimos avergonzados porque han sostenido una investigación empastada y defectuosa», aseguró Fernández.
Reclamo
«Los responsables materiales, intelectuales y la conexión local ya deberían estar identificados. Así nos hubiera permitido hacer justicia en el marco del derecho, acabar con la sensación de impunidad y evitar esas voces tendenciosas, vaya a saber Dios financiadaspor quién, que buscan enlodar la conducta del gobierno, del embajador de Israel y de los familiares», reclamó el ministro de Cristina de Kirchner, quien, a diferencia de su par israelí, prefirió no acusar directamente a Irán. El régimen de Teherán es defendido abiertamente por varios referentes del kirchnerismo, como el ex subsecretario de Tierras y Hábitat Social Luis D'Elía. El piquetero fue despedido del gobierno justamente por ese motivo, pero todavía es amparado políticamente por la Casa Rosada, desde donde le armaron una nueva dependencia encargada de regularizar dominios de terrenos para ser manejada por sus punteros.
También estuvieron en el acto el embajador de Israel, Rafael Eldad; Luis Grywald (AMIA), Aldo Donzis (DAIA), el rabino Sergio Bergman; los ex jefes de Gobierno porteño Aníbal Ibarra y Jorge Telerman; el secretario de Relaciones Internacionales de PRO, Diego Guelar; el legislador macrista Diego Santilli; el ex diputado porteño Jorge Henríquez, Javier Castrilli, María José Lubertino (Inadi), la diputada evangelista Cynthia Hotton, la kirchnerista María Laura Leguizamón y el embajador de Estados Unidos, Earl Anthony Wayne.
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