Amigable, el gastronómico se arrimó a Alberto Fernández para que le sirva como radar sobre cómo moverse en la disputa porteña para, eso decía el sindicalista, no desgraciarse con la Casa Rosada.
Dos semanas atrás, Barrionuevo invitó a la multitudinaria cena de su gremio -afirmó que hubo 25 mil personas- al vicepresidente Daniel Scioli y al jefe de Gobierno, Jorge Telerman. Ambos están de campaña para la Ciudad y andaban de mesa en mesa saludando.
Ante la duda, Barrionuevo jugó con los dos pero cuando vio a Alberto F. quiso saber más y se fue con esta interpretación: que el jefe de Gobierno quiere que el respaldo sea a él para poder competir por la jefatura porteña. Para eso, dice, necesita a Mauricio Macri enfrente.
La cena de cumpleaños 62 de José María Díaz Bancalari, recuperado de la operación de columna, sirvió como confesionario del peronismo. Y no sólo del bonaerense: hubo referencias a la Capital, otras a Catamarca y también sobre el devenir de un salteño con pretensiones.
De hecho, Barrionuevo reveló su preocupación más urgente al atacar a «Bombón» Mercado, ex cuñado presidencial, que arma el Frente para la Victoria en Catamarca, más allá de que es Juan Carlos Mazzón quien se atribuye la autoría de esa operación que arrojó una victoria inesperada en la elección de 2005.
Barrionuevo enfurece porque Mercado negocia con Eduardo Brizuela, gobernador K, y deja afuera al PJ. Intuye, sin decirlo, que le resultará difícil romper ese pacto porque es Kirchner quien quiere un acuerdo con el radical Brizuela para alimentar la ficción de la concertación.
Empellones
Molesto y casi resignado, Barrionuevo castiga a «Bombón», pero en realidad sus empellones son contra Kirchner.
Había muchos delegados de la Casa Rosada como para hablar más del patagónico. En Happening, estuvieron los ministros Alberto y Aníbal Fernández, Carlos Zannini, Ginés González y Sergio Massa, de la ANSeS, sufriente del fútbol por su ocurrencia de ser hincha de Tigre.
En rigor, también padece a Tigre, el municipio, donde hace años no gana una elección. La concertación parece abarcar allí al vecinalista Ricardo Ubieto.
Lo consolaba, paternal, Hugo Curto, que luego orientó la embestida general contra Felipe Solá. Afirmación múltiples, en teoría certeras, pero con mucho de deseo, respecto a que Solá no tiene el número de votos suficientes en la Corte para obtener el aval constitucional para su reelección.
Enfocados en Solá, también hubo detalles sobre la crítica relación entre el gobernador y su ministro de Gobierno Florencio Randazzo. Sobre ese tema se volvió a hablar el fin de semana para citar una supuesta discusión furiosa el último jueves.
Otro sufriente en el confesionario del peronismo fue Juan Manuel Urtubey a quien marcaron con una cruz en el pecho por participar del encuentro que convocó Juan Carlos Romero para pedir la normalización del PJ.
«Estuve pero no firmé el documento», se explicó el diputado ante las miradas incrédulas, y alguna sonrisa mordaz, de todos. Entonces decidió ser apenas más realista. «Entiendan: si quiero ser gobernador de Salta, no me puedo pelear con Romero», aseguró casi en un lamento.
Además de los enviados nacionales, diputados y senadores de todo color y pelaje, pero mayoritariamente bonaerenses -estaba la vice Graciela Giannettasiohubo reapariciones como la de Carlos Ruckauf, además de Graciela Camaño, Julián Domínguez, Jorge Landau y Osvaldo Mércuri, entre otros.
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