El radicalismo se quedó sin la interpelación que había organizado ayer para recibir a Alberto Fernández en el Senado. El jefe de Gabinete no se presentó al recinto a brindar su informe bimensual ante esa Cámara y frenó así una andanada de críticas y preguntas sobre el escándalo de la valija en el vuelo de ENARSA, la bolsa con dinero de Felisa Miceli, la adulteración de datos en el INDEC y, especialmente, el uso de fondos públicos para la campaña y la contratación de consultoras de imagen y encuestas para Cristina Kirchner.
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«El gobierno nacional no tiene capacidad de respuesta y por eso Alberto Fernández no vino al recinto», protestó ayer el radical Gerardo Morales.
Junto al jefe de la bancada de la UCR, Ernesto Sanz, Morales sostuvo: «El kirchnerismo ha perdido el rumbo y la iniciativa, no puede responder las 261 preguntas que teníamos preparadas».
Pesimismo
En medio de la campaña, nadie espera que el jefe de Gabinete vuelva a pisar los recintos, al menos hasta después de octubre.
«No somos optimistas de que este año venga», decía Morales.
Entre los temas que se le iban a preguntar al funcionario y que se iban a tirar en el recinto estaban «los casos de corrupción y el vuelo de ENARSA, que costó u$s 98 mil» y «la contratación de encuestadoras por parte del gobierno».
Sanz reconoció que el radicalismo pretendía hacer «un uso político» de la sesión prevista para ayer porque «el Congreso está para las discusiones políticas», y no es «la Liga de Amas de Casa».
Siempre fiel para este tipo de defensas, Miguel Angel Pichetto puso la cara por el gobierno: «Alberto Fernández cumplió con la Constitución al presentar por escrito su informe de gestión», dijo, como si fuera lo mismo dejar un expediente en mesa de entradas que responder en el recinto las preguntas de oficialistas y opositores, como ha hecho el jefe de Gabinete en otras ocasiones, por ejemplo, en la Cámara de Diputados cuando estalló el caso Skanska.
Para demostrar ese cumplimiento, Pichetto mostró ayer un voluminoso ejemplar que contiene las respuestas del gobierno a las preguntas formuladas con antelación por los legisladores. Incluso apoyó que A. Fernández no fuera en esta ocasión: «La oposición busca generar hechos de denuncia, porque no tiene propuestas, carece de elementos probatorios, por lo que el debate en el recinto sería poco serio y sólo serviría para agregar confusión al proceso electoral», dijo.
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