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La iniciativa de Alfonsín es insólita no sólo porque contradice su postulado de sostener al gobierno actual como la democracia misma. También técnicamente deja que desear:
• Establece un sistema -el actual-para la «primera» y «segunda» acefalía. Pero modifica la mecánica institucional si hubiera una «tercera». Es decir, arma un féretro político a la medida de Duhalde.
• Llegado ese caso Alfonsín propone que la «Asamblea Legislativa podrá apreciar (sic)... que ha llegado la instancia de considerar la renovación inmediata y total de los miembros» de ambas cámaras. A esta altura en la imaginación de Alfonsín debe realizarse una reforma constitucional para que después se llame a elecciones de presidente y vice y de la totalidad de los miembros de ambas cámaras. Insólito el razonamiento de Alfonsín: cambiar un presidente por vía de elecciones sería hoy insoportable. Pero modificar todo el esquema de poder, incluida la Constitución nacional puede ser aconsejable en caso de renuncia del Presidente. ¿Será un proyecto o una amenaza de abrazarse a las columnas del templo si alguien decide modificar el actual esquema de gobierno?
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