AMIA: vetusta estrategia del juicio en tercer país neutral cae de un plumazo

Política

Cristina de Kirchner endureció el reclamo de la Argentina para sentar en el banquillo de los acusados a los ocho iraníes implicados en el atentado a la mutual judía AMIA. Pero la Presidente lanzó un ofrecimiento que Irán ya rechazó y que resulta muy difícil de concretar.

"Este año no voy a volver a reclamar por cuarta vez lo que sabemos no va a tener resultados. Voy a ofrecer a la República de Irán que acceda a que, si no confía en la Justicia argentina porque hay un prejuzgamiento y cree que no habrá neutralidad suficiente, se elija de común acuerdo entre ambos países un tercer país, donde las garantías del debido proceso estén vigentes".

Firme y ante los micrófonos del atril ubicado en el recinto principal de la 65° Asamblea General de la ONU, en Nueva York, la mandataria quiso sorprender a la comunidad internacional. La oferta poco novedosa y prácticamente inviable fue orquestada sin éxito por el ex canciller Rafael Bielsa en 2003 y nuevamente resucitada para volver a sucumbir en 2007 por negociadores diplomáticos de segunda línea.

La último intentona la tuvo el fiscal Alberto Nisman, a cargo de la intrincada pesquisa local por el ataque terrorista. En marzo pasado solicitó soporte al FBI y a Interpol para acarrear a los iraníes a una sala de enjuiciamiento en territorio neutral o en un tribunal internacional bajo jurisdicción de la Naciones Unidas. La "amistad comercial" entre Irán y Brasil y entre Lula da Silva y los Kirchner ubican al Superior Tribunal de Justiça brasileño al tope de las apuestas. Pero la oferta se marchitó ante la inquebrantable posición del gobierno de Mahmud Ahmadineyad Briceno de no "entregar" a los cinco ex funcionarios y otros tres civiles.

En la hermética reunión celebrada en la ciudad francesa de Lyon Nisman y una comitiva comandada por el jefe de Interpol Argentina, Mario Bourbotte, escucharon la rotunda negativa del ex delegado comercial iraní en Buenos Aires, Mohsen Baharvand. "Ni en su país, ni en Brasil, ni en ningún lado".

* Primero la detención

La legislación Argentina no permite la figura del "juicio en rebeldía", o ausencia de acusados, por lo tanto es necesaria la comparecencia de los iraníes. Pero sobre ellos pesan pedidos de captura internacional ordenados por el juez Rodolfo Canicobal Corral, tutor de las 113.600 fojas que conforman el expediente AMIA-Conexión local e internacional. Esas circulares rojas despachadas por Interpol a todos los rincones del planeta son alertas de búsqueda que implican la extradición en caso de captura. Si salen de Irán serán apresados, puestos en calabozos e incomunicados. Este es el motivo por el cual la propuesta de Cristina no tiene mayor asidero más que una declaración de alto impacto mediático con nebulosa viabilidad jurídica.

"Buscamos ofrecer una tercera instancia, despejar cualquier duda y dar certeza a que en un debido proceso tengan las garantías posibles", reiteró la Presidente ante medios argentinos poco después de finalizar su alocución de 25 minutos en la ONU. A su lado, separados por un mástil con la celeste y blanca en alto, Néstor Kirchner asintió sin decir una sola palabra.

En caso que por la tórrida Irán soplen vientos de cambio en su imagen mundial antisemita esa "tercera instancia" podría ser Marruecos. "No nos importaría que fuera (un país) de confesión islámica o de mayoría musulmán", se explayó Cristina ilusionada en la conferencia post Asamblea. La condición es que "haya debido proceso, control de la prueba, jueces naturales y veedores internacionales", completó.

Aunque por tradición los juicios se dictaminan y se ejecutan en nombre del Rey de Marruecos (artículo 83 de la Constitución del Reino de Marruecos), el poder judicial marroquí es independiente del poder legislativo y del ejecutivo (artículo 82).

La opción es válida, pero la alianza política-económica del rey Mohammed ben el Hassan Ben Mohammed ben Youssef el Alaoui con Barack Obama es un impedimento evidente para que Irán acepte la extradición.

No es casual que la Asamblea General de Interpol que decidió emitir cinco de las órdenes de detención contra los iraníes por 78 votos a favor, 14 en contra y 26 abstenciones se realizó en Marruecos.

* Antecedentes no comparables

Para dar sustento a la quimérica oferta, Cristina citó un ejemplo de enjuiciamiento en un país neutral: Lockerbie. El 21 de diciembre de 1988 un Boeing 747 de la American Pan World Aierways explotó en el aire y los restos de chatarra y 259 pasajeros cayeron sobre la ciudad escocesa que dio origen al nombre de la tragedia.

Luego de tres años de investigación conjunta entre Scotland Yard, FBI, CIA y la policía local y tras escuchar a 15.000 testigos, dos libios fueron señalados como responsables del estallido y acusados formalmente de asesinato. Para sentarlos en el banquillo, el gobierno británico promovió negociaciones irresolutas y sanciones económicas en la ONU contra la Libia de Gaddafi hasta que 11 años después del esparcimiento de cenizas Lockerbie el mismo líder libio que los protegía los "entregó" a la policía escocesa en los Países Bajos. Tres jueces escoceses absolvieron a uno y condenó a 27 años de cárcel al otro.

El juicio en zona franca al "carnicero del muerte" tuvo un detonante similar. Slobodan Milosevic pactó una "entrega" pacífica a la policía en Belgrado. El ex presidente serbio y yugoslavo fue detenido sin orden de extradición y trasladado a La Haya el 28 de junio de 2001. Esa corte internacional lo condenó por de crímenes de guerra, contra la humanidad y genocidio cometidos durante la desintegración de la república socialista.

Sin dudas que si Irán acepta la propuesta, los Kirchner y Ahmadineyad tendrán que sellar un pacto cerrado con decenas de condicionamientos porque cualquiera de los ocho imputados que cruce los límites será capturado inmediatamente. Siete -se cree- permanecen refugiados en Irán.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Dejá tu comentario