El comentario que circuló ayer en la Casa Rosada fue que Carlos Kunkel, el estratega de Néstor Kirchner, había resuelto hacer una sutil autocrítica. No con palabras sino con un hecho: desde hace unos días, una hija del dirigente metalúrgico muerto habría sido contratada como secretaria del hombre de Lanús.
Hay un grupo más: el de Cirilo Perdía y Fernando Vaca Narvaja, quienes lejos de asumir algún error estarían a punto de producir un pronunciamiento reivindicativo del crimen.
Una interna kirchnerista, con 30 años de añejamiento.
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