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Horas antes de que tenga lugar la reunión de presidentes de la Unasur, el mandatario de Ecuador, Rafael Correa, se mostró favorable a aplicar las sanciones más duras al designado Gobierno de Paraguay. Incluso el bloqueo de fronteras y el aislamiento económico, de modo de "sentar un precedente" para disuadir a "estos aventureros, que no pueden vencer en las urnas y que utilizan estas artimañas" para acceder al poder.
En una entrevista con ámbito.com, concedida en el Hotel Intercontinental de Mendoza, Correa había reclamado que el bloque sudamericano "esté a la altura de las circunstancias y que tome decisiones verdaderamente contundentes y radicales para evitar que esto vuelva a pasar en nuestra América", en alusión al desplazamiento el viernes pasado del mandatario paraguayo Fernando Lugo y la asunción, mediante un quiebre institucional, de Federico Franco.
Correa llegó el jueves por la noche a Mendoza, junto a Cristina de Kirchner, la brasileña Dilma Rousseff, el boliviano Evo Morales y el uruguayo José Mujica. El viernes por la mañana arribaron el chileno Sebastián Piñera y el peruano Ollanta Humala.
En las reuniones preparatorias y de cancilleres de la cumbre del Mercosur Argentina, Brasil y Uruguay habían acordado prorrogar la suspensión de Paraguay en el bloque, pero decidieron reservar la carta de la sanción económica para más adelante, si es que Franco no da pasos concretos hacia una salida democrática.
En similar sentido a la postura del Mercosur se había manifestado el chileno Piñera, reafirmando su aspiración de "proteger la democracia en nuestro continente" pero no tomar "ninguna medida que pueda significar un perjuicio para el pueblo de Paraguay".
En entrevista con este medio, que trató diversos temas y será publicada en su totalidad el lunes, en la edición impresa de Ámbito Financiero, Correa fue enfático: "Unasur tiene respuestas en su cláusula democrática. Lo único que disuade a estos aventureros, que no pueden vencer en las urnas y que utilizan estas artimañas, es el aislamiento internacional, incluso económico".
El presidente ecuatoriano argumentó que "la cláusula democrática establece el cierre de fronteras, por eso yo espero que estemos a la altura de las circunstancias y Unasur tome decisiones verdaderamente contundentes y radicales".
"Creíamos superada esta época de golpismo, estas patrañas, artimañas y tenemos los instrumentos hoy día para sentar un precedente", indicó Correa, quien luego se corrigió: "Un nuevo precedente, debo recordarlo, porque el 30 de septiembre de 2010, frente al golpe de Estado que se llevaba en efecto en Ecuador, ese mismo día se reunieron los presidentes de Unasur y establecieron la implementación de la cláusula democrática".
En esa ocasión, casi en la madrugada del 1 de octubre, el bloque Unasur se reunió en la Cancillería de Buenos Aires bajo la coordinación de Néstor Kirchner, poco antes de su muerte.
Correa sabe que una sanción de máxima encontrará resistencias entre algunos de sus pares. "En el caso de Paraguay, como le dieron envoltura formal y legal, creyeron que iban a salir impunes. La democracia se basa en la legalidad, que ha sido rota, y también en la legitimidad, que ha sido destrozada", sintetizó.
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