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27 de junio 2006 - 00:00

Apura Kirchner a Fidel para liberar a madre de disidente

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Fidel Castro
El gobierno argentino negocia, a través de la embajada argentina en Cuba que dirige Darío Alessandro, la posibilidad de que Hilda Morejón, la madre de la doctora Hilda Molina, pueda viajar a la Argentina para ser atendida por su nieto, el también médico Roberto Quiñones, residente en Buenos Aires. Si la gestión tiene éxito, el Poder Ejecutivo interpretará que el caso Molina está avanzando y que hay buena voluntad de parte de Fidel Castro, con lo que se liberará la posibilidad de que el presidente cubano pueda participar de la cumbre de jefes de Estado del Mercosur que se concretará en Córdoba entre el 20 y el 22 de julio. Si, por el contrario, la madre de Molina no puede viajar y si tampoco hay consecuencias sobre la posibilidad de que vuele la médica a Buenos Aires, el gobierno argentino trabará la llegada de Castro al país. Ante esta situación, desde el Ministerio de Relaciones Exteriores que dirige Jorge Taiana, la polémica visita no está confirmada; aunque se realizarán negociaciones secretas hasta último momento para poder concretar la llegada.

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La idea del viaje de Castro es en realidad un pedido personal de Hugo Chávez a Néstor Kirchner para que el cubano participe de la foto oficial cuando se le dé la bienvenida a Venezuela al Mercosur. El caribeño había pedido un encuentro continental donde él mismo, Castro y el boliviano Evo Morales se codeen con otros presidentes como Kirchner, el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y la chilena Michelle Bachelet, además del uruguayo Tabaré Vázquez y el paraguayo Nicanor Duarte Frutos. Sin confirmar está aún la llegada a Córdoba del peruano Alan García, en conflicto por ahora verbal con Chávez.

  • Justificación

  • Además del pedido del venezolano, la visita de Castro tenía como justificación la posible firma de un acuerdo comercial entre la isla y el Mercosur, similar al que se presentará con Israel y Pakistán y que formará parte de los tratados de Córdoba, que firmará el bloque sudamericano. Además de Chávez, y quizá por influencia de él mismo, diferentes agrupaciones piqueteras y de izquierda están también presionando al Ejecutivo para que se autorice la llegada de Castro a la Argentina, que sería la segunda luego de la presencia del cubano en la toma de posesión de Kirchner el 25 de mayo de 2003. Sin embargo, por ahora, el gobierno nacional está firme en la necesidad de aclarar y avanzar en las negociaciones por el caso Molina.

    Como se recordará, esta doctora, de 62 años, tiene prohibida la salida de su país para viajar a cualquier lugar del mundo, debido a que se considera en Cuba que la médica tiene un cerebro que es algo así como « propiedad de la revolución», y ante el supuesto peligro de deserción se le niega la salida. Molina quiere en realidad volar a Buenos Aires para visitar a su hijo, Quiñones, casado con una ciudadana argentina, y conocer a sus nietos de 10 y 4 años. En este intento vienen fracasando los gobiernos de Carlos Menem, Fernando de la Rúa, Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner. El último pedido formal había sido en 2004, cuando el canciller argentino era Rafael Bielsa y su jefe de asesores era Eduardo Valdez, luego obligado a renunciar por este mismo caso. Este último se convirtió además en el abogado local de la familia Molina. Con Taiana en el Ministerio de Relaciones Exteriores, el caso Molina continuó negociándose con Cuba, pero a través de la «diplomacia secreta». Esto es, sin que los términos de las discusiones de la situación de la doctora se conozcan públicamente. Taiana considera que el peor escenario para que se resuelva el caso es a través de los medios. Conocedor de la realidad cubana, sabe que es con pacientes conversaciones como Castro podría flexibilizarla situación de Molina. El problema es que en los últimos días el tema se complicó. Sucede que la madre de la doctora, Hilda Morejón, de 87 años (y que tampoco conoce a los hijos de Quiñones), sufrió un desvanecimiento en su domicilio particular, y la doctora Molina solicitó que fuera su hijo el que atendiera a su madre. Intervino en el caso el embajador argentino Alessandro y ahora se espera una respuestadel gobierno cubano para antes del 20 de julio.

  • Otra cumbre

    Si no se concreta el viaje de Castro a la Argentina, igualmente el líder cubano ya tiene en agenda otra oportunidad cercana para volar a la región. Entre el 4 y el 5 de noviembre estará en Montevideo, Uruguay, para participar de la Cumbre Iberoamericana, donde estarán todos los presidentes latinoamericanos de habla española, además del rey de España y José Luis Rodríguez Zapatero. Funcionarios cubanos encargados de la seguridad de Castro estuvieron recientemente en Montevideo para analizar detalles del viaje y de las relaciones de grupos políticos locales con organizaciones anticastristas.

    Con esto Castro quiere bendecir el retorno de las relaciones bilaterales entre Cuba y Uruguay, las que estuvieron interrumpidas durante el anterior gobierno uruguayo del presidente Jorge Batlle (2000-2005), del Partido Colorado, tras considerar ofensivas unas declaraciones públicas del gobernante de la isla.

    Las relaciones se normalizaron en uno de los primeros actos oficiales del presidente socialista Tabaré Vázquez, que asumió el 1 de marzo de 2005.

    La Cumbre Iberoamericana se celebrará en Montevideo, y en su preparación trabajan actualmente autoridades uruguayas y de la Comunidad Iberoamericana, que encabeza el uruguayo Enrique Iglesias.
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