Carlos Kauffmann, el venezolano acusado de conspirar para ocultar el escándalo del valijero Guido Antonini Wilson que luego se declaró culpable, continuó ayer complicando al gobierno de Hugo Chávez en su testimonio ante el juzgado que lleva el caso en Miami. Antes de que comience a declarar hoy, María del Luján Telpuk, la agente de la Policía de Seguridad Aeroportuaria que le hizo abrir la valija con los dólares a Antonini Wilson, el fiscal Thomas Mulvihill aprovechó el testimonio de Kauffmann para reforzar la tesis de que los tres venezolanos y el uruguayo que intentaron convencer al valijero eran agentes contratados por el gobierno de Venezuela. El testigo ayer les dio al fiscal y al FBI todos los elementos que le pidieron para ello.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Relató, por ejemplo, cómo el gobierno de Chávez le encargó que tratara de ocultar el escándalo por el envío de la valija enviada desde Caracas con supuestos fondos para la campaña presidencial argentina en agosto de 2007.
Kauffmann, que está detenido y esperando que se le dicte una sentencia atenuada por su acuerdo de colaboración con el fiscal federal, reveló ayer que fue en una reunión en la dirección de inteligencia de Venezuela donde recibió instrucciones para ocuparse del caso en Miami.
Kauffmann declaró que en la noche del 30 de agosto de 2007 se reunió con el jefe de la DISIP, general Henry Rangel Silva, en su oficina en Caracas. En el encuentro estaba su socio, Franklin Durán -el único de los acusados que aún se declara inocente y, por lo tanto, es a quien se juzga-y el abogado Moisés Maiónica, que también se declaró culpable a cambio de una pena menor.
«Hubo una reunión y luego cenamos en el último piso de la DISIP», dijo ayer Kauffmann al jurado. Como si se tratara de una pesadilla sin final para el gobierno argentino, Kauffmann insistió con que el dinero no era de Antonini, sino del Estado venezolano y consistía en un aporte de ese país a la campañapresidencial de la candidataoficialista en la Argentina de Cristina de Kirchner.
Kauffmann y Durán, que vivían entre Caracas y Miami, tenían una relación permanente de negocios con Antonini, quien residía en Miami, y asumieron la tarea de convencerlo de que no debía revelar el origen ni el destino del dinero: «Le dijimos a Rangel que íbamos a ayudar al gobierno a solucionar el escándalo, que podía contar con nosotros», le explicó a la jueza Joan Lenard.
«El nombre de Antonini aparecía en la prensa vinculado a nosotros y a nuestras empresas, y estábamos preocupados de que este escándalo afectara los negocios», dijo en la Corte para justificar la colaboración con el chavismo.
Nueva prueba
Pero ayer se sumó otra prueba más en el juicio que en este caso complica directamente al gobierno de Chávez. El fiscal Mulvihill aportó la prueba de que al momento de ser detenido por el FBI, Durán portaba una credencial de la Inteligencia Naval venezolana, un documento que complica la estrategia de defensa de su abogado Edward Shohá.
Identificación
La credencial fue emitida por la Comandancia General de la Armada venezolana el 10 de mayo de 2007 e identificaba a Durán como comisario jefe, según el documento mostrado ayer. La prueba apareció durante el testimonio de testimonio de Lawrence Lynn, agente del FBI, posterior al relato de Kauffmann. Lynn integró el equipo de esa agencia de seguridad encargadode arrestar a Durán y sus compatriotas Maiónica y Kauffmann, y al uruguayo Rodolfo Wanseele Paciello, en diciembre del año pasado.
Lynn declaró que cuando arrestaron a Durán, éste tenía un maletín y en él se halló la credencial junto con otros documentos como tarjetas de crédito y dinero. Uno de los documentos parecía un breve informe de Durán sobre el caso a alguien al que se refiere como «jefe» y en el que indicaba: «Esto fue lo que se consiguió en un principio. Ya enviamos solicitud urgente a la persona que está en la Argentina para que nos responda a primera hora de mañana». Hasta anoche, no había precisiones de a qué argentino se refería la nota.
Dejá tu comentario