La irrupción del arrepentido Mario Tato Pontaquarto se produjo en un momento clave. Por un lado, tanto el reportaje en el que admitió a la revista «TXT» haber pagado las coimas en el Senado como su declaración ante el juez Norberto Oyarbide, se produjeron a 48 horas de que varios de los supuestos involucrados perdieran los fueros parlamentarios, entre ellos, el pampeano CarlosVerna, el correntino Angel Pardo y el sanjuanino José Luis Gioja. A este panorama hay que agregar que, en vísperas del testimonio, laArgentina adhirió a la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción. En su artículo 37, el Acuerdo señala que «cada Estado parte adoptará medidas apropiadas para alentar a las personas que participen o hayan participado en la comisión de un delito tipificado con arreglo a la presente Convención a que suministren información útil a las auto-ridades competentes con fines investigativos y probatorios y a que les presten ayuda efectiva y concreta...». (inciso 1). El inciso dos establece que «cada Estado parte considerará la posibilidad de prever, en los casos apropiados, la mitigación de la pena de las personas acusadas que presten una cooperación sustancial en la investigación o el enjuiciamiento...». Por último, la aparición del ex secretario parlamentario fue días antes de que prescribieran las causas por presunto enriquecimiento ilícito.
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