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16 de abril 2004 - 00:00

Arslanian, en el límite de lo constitucional

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León Arslanian y Juan Carlos Blumberg

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En segundo lugar, la base de su plan que más lo enamora -y no lo oculta- es la creación de los «foros vecinales» para vigilar a policías e intendentes del Gran Buenos Aires. Estos «foros» serán elegidos por «voto voluntario de la gente», afirma, y es sabido que esto siempre concluye en lo mismo: copamiento de las «agrupaciones vecinales» improvisadas por activistas de izquierda organizados. Eso se vio con las espontáneas «asambleas barriales» de la Capital Federal, donde concurrían ciudadanos moderados y «caceroleros» hasta que se dieron cuenta de que activistas disimulados de «vecinos» buscaban ideologizarlos y usarlos. No fueron más y esas reuniones honradas de vecinos desaparecieron al quedar sólo los activistas de izquierda. Parece inevitable que los «foros arslanianos» se encaminen a lo mismo. La izquierda nunca desperdicia estas «oportunidades».

La misma infiltración sufrieron los movimientos iniciales de piqueteros. Muchos repudiaron la ideologización propuesta y se separaron, pero como hay plata se formaron grupos totalmente de izquierda, tipo los de Pitrola y Castells.

Obsérvese en las declaraciones que Arslanian quiere adjudicar a los «foros vecinales», con voto voluntario y por tanto fáciles de copar, el control de los propios intendentes electos con voto secreto, universal y obligatorio. Con la excusa de «cuidar» la posible corrupción entre policías y políticos se caería en formas anticonstitucionales, porque no electos vigilarán a electos sustituyendo el control de los concejos deliberantes sobre los ejecutivos municipales. O sea tendríamos «gobierno del pueblo» en forma directa: Arslanian da a estas formaciones «capacidad de control y capacidad de propuestas», sin urnas mediante. Es un «argentinazo».

En EE.UU. no aceptarían estas barbaridades. Allí el vecino vota su juez, su sheriff (comisario), su fiscal y los controla con su elección o reelección -con urnas-, no de esta manera subdesarrollada que propone el nuevo ministro. Es grave por anticonstitucional. Se usó en los soviets stalinistas del ex comunismo soviético y se usa hoy en Cuba en los llamados «CDR» castristas (Comités de Defensa de la Revolución). Hay casi uno por manzana en La Habana y disponen sobre vida y bienes de los ciudadanos. Es comprensible que operar sobre los intendentes bonaerenses agrade al gobierno, que sueña con desmembrar el famoso «aparato político duhaldista» del conurbano. Esto creará profundos resquemores políticos que pasarán la seguridad -lo único que interesa a la gente- a segundo plano. ¿Por qué si se votaban consejeros escolares en elecciones no se votan comisiones vecinales administrativas que colaboren con la Policía? Eso sería legal y democrático. Lo de Arslanian no.

El tercer elemento es que este ministro tiene el concepto de una Policía Bonaerense corrupta en su totalidad y aspira a eliminarla y sustituirla. Para empezar, con un grupo de elite intermedio que actuará en las calles (inclusive de la Capital Federal, declaró).

Tendrá a su disposición -parece, porque el inefable castrista Miguel Bonasso dice que Kirchner «dio marcha atrás»- las cárceles semivacías de las Fuerzas Armadas (propósito bueno de Arslanian, sin duda) y equipos militares sin hombres como helicópteros, camiones, etcétera.Además tendrá más dinero en sus manos, por lo cual es probable que este ministro de Seguridad puede tener éxito inicial, aunque se reduzca la democracia.

Ahora vienen las conclusiones de sus 3 concepciones básicas. Es indudable que si Arslanian transforma el Gran Buenos Aires en un bastión militarizado, las mafias delictivas se trasladen al interior del país, donde hoy se vive con relativa calma y más seguridad. Es el temor de los gobernadores, porque los secuestradores y asesinos del joven Axel Blumberg ya se habían instalado para realizar secuestros en San Luis, por ejemplo, hasta que los detuvieron.

Otra conclusión es que pueden surgir roces serios entre 3 cuerpos policiales distintos actuando simultáneamente en Capital Federal y Gran Buenos Aires. El cuerpo de elite de Arslanian, que llama «comando operativo» (seleccionado entre la Policía Bonaerense actual y probablemente mejor pago), provocará resquemores y poca colaboración de la restante Policía. Son 47.000 hombres sólo los bonaerenses en toda la provincia y el cuerpo de elite del Gran Buenos Aires será de 2.000. Habría que tener gran habilidad para evitar problemas serios, porque además estará el recelo de la Policía Federal, donde también incursionarán. ¿Qué papel jugarán los fiscales investigadores en lugar de los jueces, reforma procesal bonaerense muy discutida desde su implantación en 1997 pero creada por una comisión que presidió el mismo Arslanian?

Suena un poco individualista, sin cotejar con nadie, lo de Arslanian. Bastante autoritario, poco o nada constitucional, proclive a ideologizaciones y precario, cuando modernamente se vigila más con tecnología (filmaciones) en todo el mundo.

Veamos sus principales declaraciones: a medios oficiales que no le hicieron preguntas de fondo, obviamente:





























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