Vuelve luego de seis años el fracasado León Arslanian a quedar al frente de la seguridad de Buenos Aires. Lo anunció ayer Felipe Solá, que busca encarrilar la crisis que arrancó cuando la presión de Néstor Kirchner lo obligó a desprenderse de «Juanjo» Alvarez, quien más sabe de seguridad en el país. No es auspicioso el pasado de Arslanian. Como ministro de Justicia y Seguridad de Eduardo Duhalde, desarmó la Policía aplicando una purga que dejó a la provincia sin una fuerza de seguridad para enfrentar a las bandas de delincuentes. Aquel plan sólo sirvió para agravar el estado de inseguridad en la provincia y marcó el inicio de una espiral de aumento del delito. Tiene, además, una condena en su contra por haber injuriado a un comisario. La Justicia lo condenó por eso, lo que, éticamente, debería impedirle asumir como ministro. Pero, por revanchismo, Arslanian vuelve, para completar su mala reforma. De inmediato, Juan Carlos Blumberg catalogó como una «locura» su designación como ministro de Seguridad en Buenos Aires. Es una crítica que suma adeptos en otros ámbitos. Sin embargo, desde la política, Arslanian cosechó respaldo: Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde estuvieron de acuerdo con su regreso a La Plata.
Graciela Giannettasio, Felipe Solá y León Carlos Arslanian, durante la presentación del ex camarista como nuevo ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires.
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