El país vive en recesión desde 1999 y, aunque en el primer cuatrimestre del año su Producto Bruto Interno (PBI) creció 2,8%, el nuevo mandatario señaló que la economía del país «está tan delicada y golpeada, que no tengo planeada ninguna medida de shock económico». El gobernante manifestó que para afrontar la crisis ante todo hay que dar un «shock de confianza» a los actores económicos y prometió una mayor intervención del Estado en la economía de mercado, vigente en Bolivia desde 1985, para revertir la recesión.
Según el dirigente, el plan oficial de emergencia prevé que a partir de noviembre esté en marcha la construcción de proyectos viales para generar empleos, como la construcción de caminos, la ampliación de la cobertura de gas a domicilio, la electrificación rural y el riego para los agricultores en el campo.
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