Cristina de Kirchner encabezó el acto con mandatarios en el Salón de las Mujeres del Bicentenario.
La presidente Cristina de Kirchner en su primera aparición una vez conocida su afección durante el acto que se llevó a cabo en la Casa Rosada donde se firmó la prorroga del Programa de Desendeudamiento Provincial, se la vio entera y aprovechó la ocasión para agradecer las muestras de apoyo. Mostró la convicción de que va a salir adelante cuando afirmó bromeando que "piensa disputar la presidencia del Club de Presidentes Extranjeros que vencieron al cáncer". Lo mencionó en referencia a que el primer llamado que recibió, una vez conocida la noticia de su intervención, fue del mandatario venezolano, Hugo Chávez, ayer a la noche, saludo que fue seguido por los mandatarios: Fernando Lugo, de Paraguay, Sebastián Piñeira de Chile y también de Dilma Roussel de Brasil.
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A pesar de su entereza, de todas maneras confesó que "aun con una sola persona que ponga su salud al servicio del país no alcanza" y por esta razón pidió: "a todos ayuda no para mi, sino para este país".
Sin embargo, aprovechó la ocasión para insistir con un mensaje que viene dando desde antes que fuera reelecta. Apeló a que tanto los empresarios como los sindicalistas no peleen solo por defender sus "sus privilegios" y les reclamó que "sean solidarios" con aquellos que aún no han sido alcanzado por las mejoras del modelo. Les instó a "los unos y a los otros, a que todos tengan la necesaria prudencia, equilibrio y contribución porque lo dije muchas veces una sola persona no puede, aun cuando esa persona trabaje las 24 horas, aun cuando esa persona ponga su salud al servicio del país con una sola persona y con un equipo que la acompaña no alcanza", enfatizó.
La Presidente viene insistiendo en que los conflictos estrictamente sectoriales sin tener en cuenta al resto a la larga termina afectando el crecimiento. En momentos, que los dueños de estaciones de servicio amenazaron con no suministrar nafta durante los feriados por las fiestas de fin de año, Cristina les recriminó ese tipo de prácticas porque estamos dijo "ante un intento de lograr un aumento de los combustibles o de las naftas y es una forma de presionar".
Antes el reproche presidencial alcanzó a los gremios. Sin mencionarlos explícitamente hizo referencia a los empleados de la Afip "que ganan sueldos que llegan incluso a los 40.000 mil pesos más de lo que yo gano", dijo Cristina. Cabe recordar que el ministerio de Trabajo tuvo que aplicar la conciliación obligatoria ante el anuncio de medidas de fuerza para esta semana en rechazo a la norma de trabajar más horas en la repartición. Aunque, también el "palo" fue para los camioneros quienes están en estado de movilización y alerta ya que la Federación de Empresarios del Transporte (FADEAC) rechazaron el pedido de otorgar una suma adicional de $2.500 para antes de Fin del Año. Esta frase del discurso parece dirigida especialmente al gremio que lidera Hugo Moyano, unos de los sectores que tienen salarios que en algunos casos superan los 8.000 pesos mensuales. Cristina dijo: que es bueno defender los derechos "pero no que se conviertan en privilegios o en aristocracias dentro de los propios asalariados".
El único representante gremial presente en el acto fue Antonio Caló de la Unión Obrera Metalúrgica quien sostuvo que se debe apelar al "sentido común", (cuando se reclama) y "agotar las instancias de dialogo". Ante la pregunta de ámbito. com. respecto a cómo puede contribuir el movimiento obrero al pedido de Cristina de ayudar a la Argentina, Caló respondió: "trabajando, trabajando" y ante el reclamo por mejoras insistió en la necesidad del dialogo antes que el paro. Se puso como ejemplo, que en ocho años que está al frente de la UOM una sola vez los metalúrgicos suspendieron sus tareas solo por "10 minutos".
Lamentablemente no es posible aún conocer la postura empresaria a este llamamiento presidencial en estas particulares circunstancias pues como ocurre hace un tiempo no se los suele ver habitualmente en los actos en la Casa Rosada.
La jefa de Estado también les pidió a los gobernadores e intendentes que asuman su responsabilidad aunque fue mucho más dura con Mauricio Macri al que le pidió casi como un pedido personal "que a partir del 1ero de enero se haga cargo de los subtes". Insistió en la "solidaridad" que debe tenerse con los argentinos que solventan el subte para los capitalinos. A quién se lo vio muy nervioso y en un momento muy emocionado fue el vicepresidente, Amado Boudou quién seguramente nunca imaginó que tan pronto debería hacerse cargo de la presidencia de la Nación.
Además se emocionó cuando Cristina haciendo referencia a su enfermedad señaló: "Fíjense cómo la biología enseña que, en realidad, una fórmula que se propone para la dirección de un país con una titular del Poder Ejecutivo y su Vicepresidente como su reemplazante natural - en caso de enfermedad, de ausencia o de muerte - miren qué importante es que el Vicepresidente piense lo mismo que quien ha sido elegido para conducir los destinos del país", llevando al auditorio a pensar en Julio Cobos. El exministro de Economía, comenzó a ponerse colorado cuando la jefa de Estado pidió a los gobernadores que "lo ayuden". Al tiempo que informó que "indicó a sus ministros que no podrán tomarse vacaciones para acompañar al vicepresidente". A Boudou le fue difícil contener la emoción cuando Cristina dijo "sentirse tranquila que sea él quien la reemplace" aunque le dijo riéndose "guarda con lo que hacés".
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