El primer Metrobus se inauguró en 2011. Son 12 kilómetros, con 21 estaciones que conectan Liniers con Palermo. Esa obra costó más de $ 110 millones, de los cuales $ 30 millones salieron de las retenciones a la soja.
La iniciativa de Mauricio Macri de eliminar gradualmente las retenciones a la soja sigue generando incertidumbre en ámbitos estatales y privados. Primero fueron los productores rurales de la Federación Agraria los que pusieron en duda la puesta en marcha de esa medida. Luego, fue el turno de los gobernadores, como el sanjuanino José Luis Gioja, que pidió no desfinanciar el Fondo Federal Solidario (FFS). Ahora surgen nerviosismos en las oficinas de obras públicas de las provincias y municipios de todo el país, que utilizan el dinero del FFS para realizar importantes proyectos de infraestructura. Inclusive en la Ciudad de Buenos Aires, donde gobierna Macri, pero que en diciembre próximo cederá el cargo a Horacio Rodríguez Larreta.
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Según datos de la Subsecretaria de Relaciones con Provincias del Ministerio de Economía de la Nación, desde la creación del FFS en 2009 hasta agosto de 2015 ya se distribuyeron $ 61.291 millones. De este total, la Ciudad recibió $ 1.460 millones sin la necesidad de sembrar ni cosechar una sola planta del "yuyo" verde.
De la rendición de gastos obligatoria que debe hacer el Gobierno porteño a la Nación través de la Dirección General de Relaciones Fiscales se desprende que en el segundo semestre de 2009, cuando recibió los primeros fondos frescos, Macri realizó obras de atención primaria en el Hospital Lugano por $ 3,2 millones y destinó $ 8,8 millones para las áreas de Unidad Coronaria, Internación, Consultorios Externos y Central de Prácticas del Durand.
Además, en esos seis meses mejoró con $ 5 millones el cruce ferroviario de Dorrego y Warnes y con $ 11,2 millones promovió la "regularización" de asentamientos informales del plan Prosur Habitat. Ese año también cambió las cañerías de gas de 250 viviendas del complejo Piedrabuena por $ 1,3 millones, entre otras iniciativas.
En 2010 se destacan inversiones en arbolado, señalamiento, conservación de espacios verdes, alumbrado público, reparación de aceras y vías peatonales por más de $ 139,8 millones. Pero además, derivó $ 34 millones a "actualizar tecnológicamente al Teatro Colón para poner a tono con el siglo XXI". Ese año presupuestó la construcción de bicisendas que no realizó, aunque le quedaron en las arcas porteñas $ 19 millones sin utilizar.
En el año de la reelección de Macri, el 2011, y tras las graves inundaciones que azotaron a la Ciudad se invirtieron $ 4,5 millones para el entubamiento del Arroyo Maldonado y $ 19,6 millones para limpiar los sumideros. Pero lo más destacado fue el uso de casi $ 30 millones para el Metrobús de la avenida Juan B. Justo.
En 2012 el gobierno porteño usó $ 124,5 millones para el plan Sarmiento, que reparte notebooks a los alumnos, y fondeó decenas de obras en los hospitales Pedro de Elizalde, Ramos Mejía, Penna y Muñiz con $ 32,8 millones. En este período sí utilizó dinero para fomentar el uso de la bicicleta como medio de transporte ecológico, saludable y rápido (bicisendas): $ 1,7 millones.
Al año siguiente incrementó el gasto en las notebooks con otros $ 96,2 millones, retomó la conservación y adecuación de sumideros para evitar nuevas inundaciones por $ 30,9 millones y mejoró espacios verdes, el arbolado y la señalización luminosa con luces LED por $ 105 millones.
El Gobierno de la ciudad todavía no informó públicamente qué hizo en 2014 con los $ 350 millones que recibió, equivales a $ 115,10 por cada habitante. Tampoco se base en qué destinó los $ 285 millones que acumula en los que va del año, una cifra por encima del costo total de la obra del Metrobús Corredor Sur, que se pagó $ 223 millones.
El bautizado "fondo sojero", que se constituye con el 30% de lo que percibe el Estado en concepto de retenciones por la exportación de soja, tiene sus particularidades. Los gobiernos provinciales tienen prohibido utilizarlo para cancelar gastos corrientes, lo que fomenta la obra pública y el empleo. Permite una distribución más equitativa de los excedentes agropecuarios, beneficiando a regiones que no son grandes exportadores de oleaginosas. Y se distribuye de manera diaria y automática entre todas las jurisdicciones de acuerdo con los coeficientes que define la ley de coparticipación.
Según el Decreto 206/2009 que lo estableció, los fondos deben estar destinados a financiar proyectos "que contribuyan a la mejora de la infraestructura sanitaria, educativa, hospitalaria, de vivienda o vial en ámbitos urbanos o rurales".
Por ahora es un misterio de dónde saldrán los fondos para tapar el "bache" que dejará a las provincias, ciudad y municipios la idea de Macri de eliminar gradualmente las retenciones a la soja.