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Duhalde, al parecer, no participa de la contienda. Cualquier apelación de los fallos judiciales que termine por demorar las definiciones lo encontrará sorprendido. Pero sus operadores en la arena institucional del PJ se moverán para conseguir una prórroga: a los pronunciamientos del Consejo Nacional les opondrán una reunión del Congreso del PJ, que la provincia de Buenos Aires podría controlar con la cooperación de un par de provincias. La dificultad principal de Duhalde es evidente: no tiene candidato que se beneficie con la maniobra, después de la enésima negativa de Carlos Reutemann. Más: si hubiera una candidatura para la cual llevar adelante la maniobra, sería una candidatura inconfesable, la propia.
José Manuel de la Sota y también Adolfo Rodríguez Saá reclaman, como no puede ser de otra manera (ningún candidato acepta que le gustaría postergar la fecha de la contienda), por el 15 de diciembre. En el caso del cordobés, le pidió a Menem que renuncie a la jefatura del partido.
Ajeno a la táctica de Duhalde, José Pampuro, el secretario general de la Presidencia, dejó las huellas digitales en la pretensión de postergar esos comicios domésticos: se molestó porque la Junta Electoral sea menemista y, además, calculó que tal vez los comicios internos pasen para marzo. Eduardo Bauzá, quien venía negociando con él y con Juan Carlos Mazzón las reglas de juego de la pelea, aprovechó esas expresiones que le sirvieron para decir en un comunicado: «El gobierno no debe inmiscuirse en la vida interna de los partidos. En rigor, ya lo ha hecho abundantemente con maniobras para obstaculizar la interna en la que prevé la victoria de Carlos Menem».
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