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16 de julio 2008 - 00:00

Avatares de los 2 actos

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Hilda Chiche Duhalde
  • Los secretarios de Transporte, Ricardo Jaime; de Obras Públicas, José López; de Minería, Jorge Mayoral, y de Comercio, Guillermo Moreno, concurrieron al acto oficial caminando desde las oficinas de la Secretaría de Industria en Diagonal Sur 651 acompañados por la agrupación política La Corriente, que dirige Moreno. Cantando y saludando a los manifestantes llegaron a la Plaza del Congreso pero les fue imposible acercarse al palco oficial.

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  • Como ya es costumbre en cada acto oficial, los muñecos y disfraces tuvieron su rol protagónico. Mientras de frente al escenario principal se destacó un títere gigante que representaba a un gorila, en la carpa de Compromiso K hubo dos personajes disfrazados de ese mismo animal, aunque no tan movedizos como el muñeco.

  • Los militantes K tuvieron tiempo hasta para comparar la época de hace 60 años con la actual, cuando en varios carteles se pudieron ver inscripciones un tanto insólitas como «Ayer fue Perón o Braden, hoy es Cristina o Bush» o «Votar es = a democracia, cortar es = a sedición». Se olvidaron quizá de que el kirchnerismo nunca catalogó los cortes piqueteros como una sedición.

    «¡Estos están todos de excursión acá. Yo estoy desde las seis de la matina laburando para ellos, y ahora no me dejan pasar!», se quejaba así un empleado de la carpa de Compromiso K, quien a pesar de su insistencia se quedó afuera. En esa misma carpa estaban los únicos televisores, desde donde se podía seguir el discurso de Néstor Kirchner. En cambio, en los actos anteriores de Plaza de Mayo los manifestantes pudieron seguir el discurso de su esposa por al menos dos pantallas gigantes. Asimismo, hubo cerca de cuatro equipos de audio en distintos puntos estratégicos de la Plaza, aunque igualmente fue muy difícil oír las críticas al campo del titular del PJ.

    A falta de agua caliente para el mate, centenares de activistas K se acercaron a la carpa de Raúl Castells, en donde los jubilados y desocupados no pararon de hervir agua en las cacerolas improvisadas, mientras amasaban las tortas fritas. Decenas de termos fueron finalmente cargados por los piqueteros, a pesar de que quizá sin saberlo, justo del lado de atrás de esa carpa, los militantes K pasaban de vez en cuando a hacer sus necesidades.

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  • El folklore de muñecos y disfraces tiene un fuerte peso en la guerra simbólica entre el kirchnerismo y el campo. En Palermo, ayer los ruralistas no sólo tuvieron detrás del escenario al hiperfotografiado toro «Alfredito», sino que también se desplazó entre la concurrencia una pareja presidencial «trucha». Con máscaras de Néstor y de Cristina, la asamblea barrial de San Telmo hizo su aporte al acto. El portaba entre sus manos un minitren bala y billetes; ella, joyas y un avión «para viajar a Europa».

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  • El merchandising del agro fue uno de los mayores éxitos de Palermo. A razón de $ 20 por bandera nacional -también había algunas más pequeñas a $ 10-, los vendedores ambulantes agotaron casi todo su stock antes de que cayera el sol y estarán deseando que no se resuelva pronto el conflicto del campo. También fueron un éxito de ventas las remeras verdes con la consigna de apoyo al campo y, en tercer lugar, los gorros con colores de la Argentina y frases en favor del agro. La franja de precios era de entre $ 10 y $ 20, pero ante la sostenida demanda, los productos alcanzaron su más alta cotización sobre el atardecer. Fuera del alcance de lo que el dinero puede comprar, se ubicaron la bandera de Alfredo de Angeli caracterizado como Patoruzú y gritando «Minga», la frase de guerra que arranca el estallido de la tribuna rural; y los globos aerostáticos de Sociedad Rural, CRA y CARBAP.

    ***

  • Tal vez por el programa del acto cargado de músicos y payadores, la concurrencia de ayer en Palermo fue muy propensa a los cantitos. Se escuchó a repetición el clásico « Argentina, Argentina» y, además, «se siente, se siente, el campo está presente» y «si éste no es el pueblo, el pueblo dónde está». Obviamente, se entonaron estrofas dedicadas a los Kirchner. A ella le ofrendaron el «para Cristina que lo mira por TV», y a ambos, «el que no salta es un pingüino», que en su versión más exitosa incluso logró hacer mover a todo el escenario poblado de dirigentes del agro, en momentos en que hablaba Mario Llambías. Infaltables, también se escuchó el «y pegue, y pegue, Buzzi, pegue», y el « Alfredo, Alfredo», homenaje a De Angeli, que los productores cada vez entonan más parecido al «Maradooo».
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