Exceptúan a FAdeA de la cuarentena para contar con más aviones Hércules

Política

La Fuerza Aérea está abocada a la repatriación de argentinos que aún permanecen en países regionales y también a distribuir logística medicinal en el interior del país.

La planta estatal cordobesa de fabricación de aviones aceleró la línea de mantenimiento de aviones de transporte Hércules. En la ampliación de actividades exceptuadas de cumplir cuarentena que dio el Gobierno el 20 de marzo pasado se incluyó la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA). Como en el resto del universo industrial el aislamiento social obligatorio había paralizado la actividad de la fábrica cordobesa.

El decreto autorizó una dotación de personal mínima necesaria para mantener la línea de producción. La demanda de contar con aviones destinados a los vuelos de repatriación apuró los trabajos para concluir con la modernización del cuarto Hércules que aún permanecía en la línea del programa de Modernización, Estandarización y Remoción de Obsolescencias del Sistema Hércules C-130.

El 15 de abril pasado Agustín Rossi visitó las instalaciones y mantuvo una reunión con Mirta Irondo, presidente del directorio de la empresa, y otros miembros entre ellos, Franco Giuggiolini y Horacio Viqueira. Se habló de la inyección de dinero vía partida extrapresupuestaria para mover el engranaje fabril, sueldos y gastos operativos de las dos líneas prioritarias, Hércules y producción del Pampa III.

Con sólo dos aviones de transporte, la Fuerza Aérea está abocada a la repatriación de argentinos que aún permanecen en países regionales y también a distribuir logística medicinal en el interior del país. La excepción a la cuarentena dispuesta en el último decreto apuntó a agilizar las tareas de la planta ante el faltante de aviones de transporte.

Los trabajos de actualización resultaron de un contrato entre los gobiernos de Argentina y los Estados Unidos en 2013 para modernizar a través del programa Foreign Military Sales (FMS, sigla en inglés de Ventas Militares a Extranjeros) los cinco Hércules de la Fuerza Aérea por un monto de 75 millones de dólares, mano de obra en una aeronave y kits de renovación (aviónica y otros sistemas) para los cinco aparatos. Se formalizó durante la primera gestión de Agustín Rossi en Defensa (2014-2015) con el pago de la totalidad del contrato. Preveía el upgrade de la primera aeronave en territorio estadounidense, en la empresa L 3 y las cuatro restantes a cargo de la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA) a un ritmo estimado de 11 meses por avión.

Las tareas comenzaron con un “tanquero”, versión para reabastecimiento en vuelo, KC-130 matrícula TC-69 (recibió la modernización en Texas, EE.UU.) y luego el TC-70 hecho en instalaciones de FAdeA con mano de obra estadounidense y argentina. Estos dos son los únicos en servicio, desplegados para vuelos de repatriación.

Los trabajos continuaron con los 3 modelos C-130H, matrículas; TC-61 -modernizado en 2017, está en la Base El Palomar en una inspección de mantenimiento programado que finalizaría a mediados de mayo-, TC-66, en la última etapa de la modernización a cargo de FAdeA con vuelo de prueba previsto para mañana.

Si todo sale bien, el alto mando aeronáutico lo sumará de inmediato a las operaciones de repatriación y de logística humanitaria. El último de la serie, matrícula TC-64, se encuentra en proceso de modernización en el hangar de FAdeA, los trabajos deberían concluir en el primer semestre de 2021. La reactivación parcial de la planta puso en alerta al sector de pymes especializadas que son proveedores de FAdeA. La tasa de inactividad ronda el 70%, según mediciones de la fundación Observatorio PyME. Muchas de ellas no podrán afrontar el pago de salarios y los gastos fijos del mes de abril y evalúan el cierre o mudar a otra actividad. Al borde de la subsistencia, apuestan a una reinyección de fondos para la línea de producción del Pampa III. En los casi 40.000 componentes y conjuntos del Pampa, hay una participación de piezas nacionales, entre ellos, la cúpula, los actuadores (permiten la apertura y cierre de la cabina o de puertas), los paneles electrónicos y otros que equivalen al 9% del total de componentes. Desde la gestión Cambiemos estas pymes de alta especialización en un sector estratégico como el desarrollo industrial aeronáutico insisten sin resultado en que el Gobierno nacional implemente una política de Estado con ese objetivo. FadeA, como lo fue Embraer en Brasil, podría ser el foco y motor de la política reclamada.

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