Néstor Kirchner descartó ayer la posibilidad de ser candidato a diputado por la provincia de Buenos Aires en las elecciones de 2009 y lo mismo hizo sobre una eventual postulación suya como senador, para lo cual sería necesaria la renuncia de Eric Calcagno.
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«¿A qué viene esa pregunta?», se hizo el distraído el ex presidente como si no hubiese sido motivo de análisis y elucubraciones la alternativa de jugar en las legislativas del año próximo, no en su provincia, Santa Cruz, sino en la clave Buenos Aires.
A pesar de que el gobierno sostiene que no es el momento de hablar de candidaturas, como lo expresó ayer en La Plata el ministro del Interior, Florencio Randazzo -otro que suena como potencial candidato junto a Sergio Massa-, en el oficialismo es permanente la ruleta de nombres.
En las últimas horas se agregó el de Graciela Ocaña, ministra de Salud, que atraviesa un momento crítico por el enfrentamiento que mantiene con el superintendente de Seguros de Salud (SSS), Héctor Capaccioli, en torno a las denuncias por los fondos de campaña y la causa del triple crimen.
Indicios
Ocaña ha dado indicios ciertos de querer renunciar en medio de ese conflicto por, según su percepción, la falta de respaldo oficial. Pero en medio de la incertidumbre sobre su continuidad o no, apareció ahora como eventual candidata del oficialismo para las elecciones de 2009.
En ese marco, la desmentida de Kirchner -la hizo en La Plata, durante un acto de la FAM, donde avaló un documento de los intendentes del conurbano contra el aumento de los peajes ordenado por Mauricio Macri- se produjo apenas unas horas después de la mención, en despachos oficiales, de Ocaña como posible candidata K en las legislativas del año próximo.
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