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12 de noviembre 2007 - 00:00

Batalla final para saber quién manda en el Congreso

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Alberto Balestrini
Empieza en el Congreso una semana clave para definir los nuevos jefes de todos los bloques y, especialmente, el presidente de la Cámara de Diputados. Ese fue precisamente uno de los trabajos que tuvo el matrimonio Kirchner durante el fin de semana: decidir quién presidirá la Cámara baja. El anuncio se haría entre hoy y mañana, más que a tiempo para que dentro de dos semanas se haga la sesión preparatoria para consagrar a las nuevas autoridades -después que juren los nuevos diputados- y el Congreso se sumerja en un nuevo período de vacaciones.

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Hasta que Néstor Kirchner llegó a la presidencia existía un acuerdo tácito por el que la Casa Rosada nombraba al jefe de todos los diputados, mientras que el bloque oficialista elegía a su presidente. Pero cuando el santafesino Agustín Rossi asumió la jefatura de la bancada del Frente para la Victoria esa situación cambió.

Desde que Cristina de Kirchner ganó la elección los nombres en danza para la presidencia de Diputados cambiaron radicalmente. Hasta ese momento el cordobés Roberto Urquía aparecía como el preferido de la senadora -de hecho lideró la lista de diputados aunque le quedan dos años más de mandato como senador-, pero el resultado de la elección cordobesa, donde ganó Roberto Lavagna, y el rechazo en el kirchnerismo a que asuma como sucesor de Urquía el delasotista Herman Olivero, crítico del gobierno, hicieron cambiar esa opción. «Urquía se queda como senador o se va a su casa», definían ayer en el Senado.

Tras esa opción apareció el jujeño Eduardo Fellner, pero su paso la semana pasada por las oficinas de Alberto Balestrini, no pareció que su candidatura saliera fortalecida. En realidad, Fellner fue allí a pedir que se le asignaran las cómodas oficinas del tercer piso de la Cámara que hoy están desocupadas. Quizá no consiga mucho más que eso, de hecho muchos diputados nunca tuvieron trato con él. En igual situación sigue Felipe Solá, con chances ya nulas para pretender el cargo.

La expectativa, entonces, volvió sobre Rossi, que pretende tanto seguir como presidente del bloque Frente para la Victoria como ascender a conducir la Cámara. Rossi es el preferido de Alberto Balestrini, el presidente saliente. Pero además su candidatura tiene arraigo en una lógica más grande del acuerdismo kirchnerista: Cristina de Kirchner no querrá tener problemas con Hermes Binner en los próximos años. Si quiere tener una convivencia cordial con él, deberá compensar de alguna forma a los peronistas santafesinos y la presidencia de la Cámara para Rossi es un camino para hacerlo.

Desde la Casa Rosada sólo salieron hasta ahora algunos indicios el viernes pasado, que fueron procesados en Diputados. «No es ni Díaz Bancalari, ni Solá», le mandaron decir al bloque, alimentando el acertijo sobre el nuevo jefe.

José María Díaz Bancalari está también sentado sobre esa candidatura desde hace meses. Quiere conseguir de una vez por todas su entrada al oficialismo por la puerta grande, después de haber pasado cuatro años en esa suerte de purgatorio que es el bloque Peronista Federal, donde recalaron todos los ex duhaldistas que quieren ser kirchneristas pero no los dejan.

  • Resistencias

    La situación de ellos, de todas formas, no es la misma. Graciela Camaño -que recién renovó mandato en la lista del Frente para la Victoria bonaerense-, despierta resistencias en el bloque oficialista, pero por miedo. Muchos temen que la hiperquinética mujer de Luis Barrionuevo termine copando esa bancada que en buena medida está poblada de inexpertos que sólo saben obedecer los pedidos de Kirchner. El problema es que en política parlamentaria con eso solo no alcanza para armar poder.

    Díaz Bancalari también suma rechazos en el Frente para la Victoria; una mezcla de envidias -los Kirchner siempre lo han premiado, por ejemplo, subiéndolo a casi todos sus viajes al exterior- y de miedo conspiran contra él. Pero de todos los candidatos a presidir el bloque es el que llegó con más chances de suceder a Rossi, si es que éste sube un escalón y preside la Cámara.

    Más cuando otro candidato a conducir el bloque, Carlos Kunkel, está demasiado entreverado en sus internas chicas con otros kirchneristas de pedigree como Dante Dovena o Carlos «Cuto» Moreno.

    El problema final que debió resolver Kirchner este fin de semana es cómo armará el futuro sistema planetario del kirchnerismo en Diputados. El matrimonio presidencial tiene como primera opción armar un interbloque que estaría integrado por el Frente para la Victoria, los radicales K, algunos sectores del socialismo y el peronismo federal. Con ese esquema podría retener más voluntades y evitar los innumerables roces que se producen dentro de los bloques grandes y demasiado variopintos.
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