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10 de abril 2008 - 00:00

Bendición de los obispos al agro en misa de Luján

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En la «misa por la Patria» en Luján convocada por el cardenal Bergoglio, a la que asistieron Luciano Miguens (SRA) y Fernando Gioino (Coninagro), se conoció el llamado del gobierno a negociar.
No disimular el contenido político de la ceremonia religiosa. Además de Coninagro, Luciano Miguens, jefe de la Sociedad Rural Argentina; Mario Llambías, de Confederaciones Rurales, y Pedro Apaolaza, de CARBAP, acudieron al llamado de los obispos, quienes también ordenaron movilizar a fieles de todas las diócesis del país hacia Luján.

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  • Conciliador

  • Radrizzani, vicepresidente segundo del Episcopado y obispo de Luján, siempre se caracterizó por sus posturas conciliadoras. Además, conoce de Neuquén a personajes clave del entorno matrimonial como el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, justamente el funcionario que levantó el teléfono para revelarle a Gioino que las puertas del olimpo kirchnerista volvían a abrirse para el campo.

    Con Bergoglio y sus ácidas parábolas silenciadas ayer en Luján, Radrizzani tuvo la oportunidad de buscar un acercamiento racional entre el gobierno y el campo. Con la fecha de la audiencia ya fijada para el viernes próximo, no quedaba margen para discursos ambiguos ni para citas bíblicas que irritaran a la irritable Cristina de Kirchner.

    Radrizzani repitió entonces la exhortación de la Iglesia Católica a un diálogo que «no signifique prevalecer o imponer».

  • Convicción

    Más de un centenar de obispos de todo el país, que interrumpieron excepcionalmente sus deliberaciones en Pilar en el marco de la 95ª Asamblea Plenaria del Episcopado, se mezclaban frente al púlpito con los fieles y los productores agropecuarios.

    El Episcopado también afirmó que el proceso de diálogo que se abrirá a partir del viernes sólo podrá ser exitoso «cuando uno se pone en el lugar del otro y se llega a algo en común». «Cultivemos la convicción de que sentarse a dialogar no es reunirse para prevalecer o imponer, sino que todos salen enriquecidos si buscan con sinceridad y desprendimiento la verdad. Finalmente, queremos pedirle a la Madre que nos ayude a defender los derechos de cada provincia y de cada pueblo del interior para que seamos uno en la diversidad», pidió Radrizzani.

    La Basílica de Luján es, además, una de las preferidas de los Kirchner. Allí estuvieron el 23 de setiembre del año pasado, a poco más de un mes de la elección presidencial, para presenciar la inauguración de la tercera etapa de obras de remodelación del principal santuario del país. «Estoy feliz, porque acá en la casa de Dios sé que puedo decir con absoluta tranquilidad y mirar a los ojos de la virgencita y de nuestros hermanos que he cumplido la palabra empeñada», había dicho Néstor Kirchner en aquella oportunidad. Ayer, los obispos y el campo regresaron a la misma basílica para invocar ese espíritu ecuménico del kirchnerismo.
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