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15 de enero 2007 - 00:00

Bergoglio, fortalecido, va ahora por Kirchner

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Jorge Bergoglio logró un triunfo impensado para los sectores más conservadores del Episcopado argentino: fue recibido en privado por el papa Benedicto XVI y cerró así la interna religiosa que le impedía tener interlocutores directos en el Vaticano.

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Luego de una era de desencuentros entre la Iglesia Católica argentina y la cúpula vaticana en la época en que Angelo Sodano estaba al frente de la Secretaría de Estado, ahora Bergoglio salió fortalecido tras haber logrado abrir una vía directa de comunicación no sólo con Tarcisio Bertone -el sucesor de Sodano- sino también con el mismísimo Papa.

«Si volvía al país sin haber sido recibido por el Papa, la interna del Episcopado se iba a agravar. Ya en la última asamblea el cardenal Bergoglio percibió que su poder estaba en jaque, cuando lo forzaron a empezar una ronda de diálogo con las autoridades del gobierno», explicó ayer a este diario una fuente del Episcopado argentino.

La línea más conservadora, liderada por el arzobispo de La Plata, Héctor Aguer, estaba ganado posiciones en la interna de la curia argentina. Eso sumado a la mala relación que Bergoglio mantenía con Sodano, quien solía nombrar obispos al margen de las ternas enviadas desde Buenos Aires. Tampoco el vínculo entre el argentino Leonardo Sandri -virtual número tres en la línea de poder vaticana- y el ex embajador menemista Esteban Caselli favorecían al arzobispo de Buenos Aires.

Ahora, la comisión ejecutiva del Episcopado, conformada por Bergoglio, Luis Villalba (Tucumán) y Agustín Radrizzani (Lomas de Zamora), y el secretario general, Sergio Fenoy, volverán a la carga por una audiencia con Kirchner. En diciembre ya se reunieron con la cúpula de la Corte Suprema de Justicia y pidieron turno -aunque sin respuesta- para pasar por los despachos de Daniel Scioli y Alberto Balestrini, en su carácter de presidentes del Sanado y de Diputados.

  • Pedido

    Los prelados argentinos ya se habían reunido el viernes pasado con el presidente de la Congregación para los Obispos, cardenal Giovanni Battista Ré, con quien trataron el caso del obispo castrense, monseñor Antonio Baseotto, de quien el presidente Kirchner pidió su remoción a la Santa Sede en marzo de 2005, aunque aún permanece en su cargo. El vicario alcanzará el límite de edad canónica de 75 años en abril (cuando deberá renunciar a su cargo), y trascendió que los nombres de los religiosos Carlos Malfa (Chascomús) y Rubén Frassia (Avellaneda-Lanús) formarían parte de la lista de reemplazantes en el obispado castrense, aunque la decisión todavía no está tomada.

    La comitiva encabezada por Bergoglio se había entrevistado el jueves pasado con el número dos de la Santa Sede, cardenal Bertone, con quien abordaron aspectos generales y eclesiales, como la vida de la Iglesia argentina, las vocaciones, las sedes vacantes, el funcionamiento de los seminarios, y de la Conferencia Episcopal. Allí estuvo presente la agenda política, algo que no se abordó en el encuentro con el Papa.
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