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Este diario había publicado el 20 de febrero, informando sobre el referéndum que se realizó en España por la aprobación de esa norma, que el texto incluía esa posición antiargentina.
Pero Bielsa se enteró de esto dos meses después. El borrador final de la Constitución se terminó de redactar hace un año, pero ni Bielsa ni su embajador en Bruselas, Jorge Remes Lenicov, se enteraron de esa tesis favorable a la soberanía británica. Tampoco dio un aviso el embajador en Londres, el bordonista Federico Mirré, a quien prefieren consultar sobre cuestiones brasileñas.
El enigma de esta demora en tomar conocimiento y el papelón de haberse quejado de ella un año después serán expuestos el 30 de mayo en el Senado. Hasta allí debe concurrir Bielsa, para explicar ante la Comisión de Relaciones Exteriores las razones de sus extravíos. Ese gabinete lo preside el misionero Ramón Puerta, pero quien mandó a buscar a Bielsa ayer fue Cristina Kirchner: lo llamó personalmente para pedirle que concurra a dar explicaciones. Un gesto severo.
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