Rafael Bielsa, ayer, junto al presidente de River Plate, José María Aguilar, en un juego de riesgo, ya que en la Ciudad de Buenos Aires adherir a un club de fútbol puede sumar votos pero también restar.
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Le han puesto barrio: Lugano, y la consigna de que debe ser masivo. La geografía, una de las más pobladas, al sur de la Ciudad, está dispuesta por la necesidad de conquistar votos en ese punto cardinal de la Capital Federal, donde el peronismo aún concentra adhesiones y el barrio se dice postergado. Esa zona de la Capital Federales donde Mauricio Macri parece hoy más fuerte y con dificultades para hacerlo tambalear. Sin embargo, será justo por esa circunstancia que hasta ahora el equipo no logra encontrar un lugar del todo apropiado para la propuesta. El Club Riestra o el Club Yupanqui se animaron, sin certeza, pero también entusiasmó la idea de un estrado en el medio de la calle.
Ayer, el ministro candidato se abocó a una comida junto con once presidentes de clubes de fútbol, excepto el de Boca Juniors, claro. Todo un riesgo para este candidato a quien una parte del público confunde con su hermano Marcelo, el ex entrenador de la Selección. También salir con gente de un equipo -River ayer- es algo que divide más que une y que en campaña puede convertirse en un problema.
Festejó allí una foto dedicada a su rival electoral,
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