14 de agosto 2006 - 00:00

Bloque de diputados es la antesala del cisma

La cumbre del radicalismo kirchnerista que desconoció, durante su encuentro del sábado en Vicente López, la autoridad del Comité Nacional tendrá sus primeras repercusiones mañana en la reunión de bloque de los diputados de la UCR. Allí se verán las caras Roberto Iglesias y los legisladores del partido que impulsan la concertación con el kirchnerismo, a quienes el jefe de la UCR considera «ex radicales».

Para Iglesias, los que asistieron al lanzamiento del Movimiento Radical Federal son «ex radicales que están fuera el partido». El diputado, que no tuvo éxito en su intento de expulsar a sus colegas que votaron junto al oficialismo la polémica reforma del Consejo de la Magistratura, siente un especial encono hacia el catamarqueño Genaro Collantes, el más kirchnerista de los radicales; el mendocino Alfredo Cornejo, principal operador de Julio Cobos en la Cámara baja; y Roberto Costa, hombre del intendente de San Isidro, Gustavo Posse.

Aunque Iglesias mutó su ímpetu « expulsionista» a través de la actual doctrina de la exclusión «de facto», Fernando Chironi -jefe del bloque radical- impulsa una posición más conciliadora. No tolera la indisciplina de los díscolos, pero prioriza la unidad de la bancada. Solamente el correntino Ricardo Colombi, hermano del gobernador Arturo, es excluido de todos los debates internos y no fue tenido en cuenta ni siquiera para el reparto de las comisiones.

Por eso, mientras Chironi se enfoca en mantener la unidad de la tropa dentro del recinto, Iglesias orienta la disputa desde la perspectiva partidaria. «Libertad de acción no, ésa es la posición de un partido cobarde que no sabe qué hacer, y el radicalismo sabe qué camino tomar», sostuvo el mendocino en referencia a la convención que la UCR celebrará el 25 y 26 de este mes en Rosario. A Chironi y a Iglesias los une, sin embargo, la candidatura virtual de Roberto Lavagna, y en ese sentido deben ser cuidadosos de evitar cualquier discrepancia que pudiese afectar ese «supraproyecto».

  • Silencio hermético

  • En ese contexto de simultáneos choques y confluencias de intereses se enmarca el silencio de Iglesias, quien, luego del ausentismo en masa de los radicales kirchneristas en la votación a favor de los superpoderes presupuestarios para Alberto Fernández, mantuvo un hermético silencio.

    Los radicales mendocinos que apoyan a Iglesias se reunieron el fin de semana en un acto en el estadio del Club Andes Talleresde Godoy Cruz, Mendoza, donde rechazaron a la nueva agrupación de radicales oficialistas. Mañana, en la reunión de bloque, los radicales intentarán convivir pacíficamente en un ámbito donde, si bien se niegan a admitir la fractura de la UCR, coexisten corrientes tan contrapuestas como la kirchnerista, la lavagnista y hasta la tercera vía representada por Margarita Stolbizer. La ex diputada propone un acuerdo con el socialismo y otros sectores de la centroizquierda.

    En la votación de los superpoderes, la UCR kirchnerista había optado por dilatar la fractura formal del partido y ausentó a la casi totalidad de sus diputados. Con la excepción de Collantes, quien votó la iniciativa junto con el kirchnerismo.

    Ante este fragmentado panorama partidario, Iglesias enfatizó que la UCR «no les va a permitir que le entreguen nuestras banderas» y que hay algunos que «tienen la necesidad de gobernar y piden dinero al Presidente, y hay otros que se van porque les ofreció lugares en fórmulas o embajadas. Tratan de llenar la canasta de radicales y llevársela al presidente Kirchner, por las buenas o por las malas, con métodos honestos y deshonestos».

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