21 de noviembre 2001 - 00:00

Bolocco lo acompañó cuando fue notificado

A las 18.15 de ayer, Carlos Menem recibió una de las mejores noticias de su vida: con gesto de circunstancia judicial, los camaristas Luisa Riva Ara-mayo, Gabriel Cavallo y Horacio Vigliani le notificaron a través del secretario de cámara que se encontraba en libertad por disposición de esa Sala, inter-pretando la decisión de la Corte de quitar la acusación de asociación ilícita y falsedad ideológica de instrumento público (los decretos) en la causa armas. Después de Menem, cumplieron el mismo ritual el resto de los imputados por esos dos cargos: Antonio Erman González, Martín Balza y Emir Yoma, quien también recuperó la libertad a diferencia de los anteriores que seguirán detenidos hasta que la misma Corte resuelva la acusación en su contra por contrabando.

El acto en el segundo piso de los Tribunales de Comodoro Py -adonde Menem llegó en auto-móvil-no duró más de cinco minutos y se llevó a cabo en la sala de audiencias de la Sala I en el que se apretujaron su esposa Cecilia Bolocco; su secretario privado, Ramón Hernández; sus abogados Oscar Roger, Oscar Salvi y Alejandro Novak;
la diputada
Martha Alarcia. Menem lucía un traje oscuro, camisa clara y pañuelo celeste, mientras que su mujer se mostró con una vestimenta informal de musculosa en tonos violetas ce-ñida al cuerpo y una falda blanca a media pierna. Ambos, tomados de la mano, no podían disimular su satisfacción por la resolución judicial que se extendió -pese a que en todo momento guardaron las formas-cuando unos minutos después el propio juez que lo había puesto preso hace 167 días debió entregarle el oficio que lo excarcelaba: el demudado rostro de Urso hacía innecesaria cualquier emisión sonora sobre el diferente estado de ánimo que embargaba en ese particular momento a juez y acusado. La particular y tensa ceremonia no duró más de 5 minutos.

• Influencia

A la salida, Menem y sus acompañantes liberaron momentos de contención. Roger, en referencia a su ex jefe político -fue procurador general al inicio de la presidencia-, dijo «misión cumplida», mientras que Menem repetía: «Se hizo justicia», y una locuaz Alarcia la emprendía contra los cuestionados Urso-Stornelli y un sector de la prensa que «los alentó». Roger insistió en que el fallo de la Corte coincidió con el planteo central que hizo junto a Salvi de atacar jurídicamente el procesamiento y prisión preventiva de Menem impuestos por Urso-Stornelli por la inexistencia de asociación ilícita y la falsedad de los decretos.

En cambio, esos conceptos no fueron utilizados por la Sala I, ya que la resolución de Riva Aramayo, Cavallo y Vigliani no emitió opinión sobre el fondo de la cuestión. Los camaristas se basaron para sacar su dictamen en «la influencia decisiva que tiene el fallo de la Corte en la situación procesal de los imputados, al descartar la concurrencia en el caso», es decir, los supuestos delitos imputados. Por eso los camaristas entendieron que corresponde decidir «la inmediata libertad de los imputados en situación de recuperar tal condición frente al proceso constituye la única forma de armonizar el pronunciamiento de la Corte Suprema de Justicia».

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