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Para solucionar este último punto, el riojano Jorge Yoma propondrá hoy eliminar las comisiones cuyos presidentes terminen su mandato como senadores en 2003. De esa forma, fusionando comisiones, se bajaría inmediatamente de las actuales 47 a 32, con el consiguiente ahorro en estructura.
En cuanto a la reforma del reglamento, habría cambios sustanciales para transparentar el funcionamiento de la Cámara. Los senadores no podrán integrar más de 3 o 4 comisiones, y cada dictamen de proyecto deberá ser firmado en reunión de comisión y no pasado por los despachos, como sucede actualmente. Quien no concurra a reuniones de comisión no podrá firmar dictámenes.
Se eliminará, además, una serie de trámites engorrosos que hoy entorpecen las sesiones y conspiran para que los proyectos de leyes importantes se demoren sin tratamiento. Por ejemplo, los proyectos de comunicación y resolución, relativos a temas de menor importancia, como pedir explicaciones al Ejecutivo por un tema específico o declarar de interés nacional alguna festividad regional, serán aprobados en las comisiones sin ocupar tiempo en el plenario del recinto.
Se impulsará también que los homenajes -tema caro a algunos senadores como Antonio Cafiero- se realicen al final de las sesiones y no al comienzo, ya que muchas veces los discursos de honor hacia algunos difuntos terminan siendo la excusa para dejar la sesión sin quórum y los temas centrales sin tratar.
Fuera de lo acordado hasta ahora, Yoma quiere introducir otra modificación para que se obligue al gobierno a explicar ante el Congreso los decretos de necesidad y urgencia que emita el Presidente.
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