El jefe de Gobierno porteño electo, Mauricio Macri, se tomará diez días de descanso en Francia, mientras que también su colaborador en temas económicos, Néstor Grindetti, se mantendrá esta semana fuera de la Ciudad. Sin embargo, Macri ha encomendado que la comisión que conformó gente de su equipo con representantes del gobierno de Jorge Telerman avance en los tres temas que más le preocupan: las cuentas de la Capital Federal, el plantel de empleados y las obras públicas.
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Por eso esta semana el ministro de Hacienda, Sergio Beros, tiene previsto encontrarse con Horacio Rodríguez Larreta, nombrado ya jefe de Gabinete de Macri.
De la reunión que Telerman y el mandatario electo mantuvieron, no surgió con claridad el estado del presupuesto de la gestión porteña. Se habló de algo menos de $ 500 millones, pero Rodríguez Larreta quiere tener bien ese dato que preocupa a Macri y además una propuesta del gobierno de Telerman sobre cómo podrá equilibrar las cuentas para llegar a fin de año, cuando entregue el cargo, sin déficit.
En principio, el rojo en el presupuesto de la Ciudad, según funcionarios del staff de Telerman, proviene del aumento de salarios para la administración, médicos y maestros que se está otorgando y no estaba previsto en las cuentas aprobadas por la Legislatura el año pasado.
Por eso Telerman enviará a los diputados el pedido de una ampliación presupuestaria que le permita la transferencia de partidas para hacer frente a esa suma que rondaría los $ 500 millones.
Pero, además, la administración porteña tiene alguna dificultad para recaudar lo que corresponde al impuesto a los Ingresos Brutos, que representa alrededor de 70% de la caja pública. Esos inconvenientes, que aseguran corresponde a los tributos de medianas empresas, estarían ocasionando una pérdida de 4% a 5% en los ingresos al no ser efectivo el monitoreo sobre los deudores.
Sin embargo, los macristas no terminan de entender cuánto es y de dónde proviene el gasto que anticipa que, de no tomar medidas, la Ciudad termine con déficit el ejercicio.
En Hacienda insistirían en convencer a Macri de la necesidad de una emisión de bonos por $ 500 millones para dar curso a obras públicas que consideran necesarias y continuar con otras como puentes en la zona del Riachuelo o reparación de veredas, entre varias que enumerarán en la carpeta que están preparando para debatir con Rodríguez Larreta esta semana.
En principio, Macri no querría que se emitiera esa deuda, aunque ya esté pensando en créditos externos para obras específicas durante su gestión al frente de la Capital Federal.
Propósito
Por ahora, la propuesta que está elaborando el equipo de Telerman apunta a anular el comienzo de obras para evitar que el gasto supere los ingresos o bien conseguir que la Legislatura apruebe la emisión de deuda, algo difícil si el macrismo se opone y con el kirchnerismo, que también se negará.
El año pasado, cuando el ministro de Hacienda de Telerman era Guillermo Nielsen, los legisladores le rechazaron a ese funcionario el presupuesto 2007 con déficit y endeudamiento, y ante esa negativa el jefe de Gobierno echó al ministro de su cargo.
Por eso los legisladores no estarían dispuestos ahora a volver a discutir un proyecto similar y negarían el voto para la emisión de bonos. Para Telerman, en cambio, lograr esa aprobación sería la solución en la búsqueda del equilibrio presupuestario.
El otro tema que preocupa a Macri es saber con cuántos empleados encontrará la administración. Especialmente pone la mira en el personal contratado, y allí se encontrará con diferentes situaciones. Es que, por un lado, conviven los empleados de la planta permanente de la Ciudad; luego los contratados por las administraciones anteriores a quienes Aníbal Ibarra durante su gobierno otorgó un blanqueo salarial, incluyendo gran cantidad de agentes en el llamado Decreto 948 mediante el cual, si bien mantienen un contrato que podría revocarse, cobran por recibo de sueldo con descuentos jubilatorios y de obra social, pero gozan de una situación casi de estabilidad a los efectos gremiales. Por otra parte, está la planta transitoria que se retira junto con los funcionarios cuando termina la gestión y, además, una cantidad de contratados que tienen una estabilidad relativa, ya que facturan por sus servicios mes a mes con renovaciones trimestrales o semestrales de sus trabajos.
«Para reducir personal hay que eliminar programas, porque los empleados están acordes con los programas que se ponen en marcha», le explicarán a Macri los funcionarios de
Telerman en una discusión donde quienes verdaderamente se sentarán a la mesa con el jefe de Gobierno electo no son los integrantes de la comisión que nombró Telerman (Beros, Oscar Feito, Diego Gorgal y Florencia Polimeni), sino los sindicalistas Amadeo Genta y Patricio Datarmini. Por ahora, para esos gremialistas un acuerdo de gobernabilidad implicaría que no hubiera despidos. No es el caso de la disolución de la Guardia Urbana que ha anunciado Macri, ya que ese grupo de empleados no figuraría en las plantillas gremiales. El otro punto que quiere conocercon certeza Macri es el referido a las obras públicas en marcha y a las licitaciones en curso. En principio se frena -tal como anticipó este diario- el otorgamiento de la concesión de la publicidad callejera, es decir, la licitación del mobiliario urbano, que además tiene cuestiones judiciales que la traban por impugnaciones de las mismas empresas que se presentaron a ese concurso. Tampoco se iniciará el proceso para la realización de playas de estacionamiento subterráneas.
Macri busca tener esos tres temas claros para el mes que viene, ya que sobre esa base comenzará a preparar su gestión. No quiere, en cambio, participar de la elaboración del presupuesto 2008 que ya comenzó a realizar el gobierno de Telerman para presentar en setiembre ante la Legislatura, con el inconveniente de redactar una distribución de partidas que no van a ser ejecutadas por su gabinete, que se retira en diciembre.
Por otra parte, en el armado del nuevo gabinete, en el macrismo consideran que funcionarios del gobierno de Telerman podrían quedarse en la gestión de Macri, pero en ese caso aventuran que podrían ser quienes tienen rangos inferiores a subsecretarios.
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