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El encuentro fue solicitado por Bush, precisó el portavoz, y a Itamaraty no se le ocurrió pensar que el Presidente hubiera sido citado para ser retado. La reunión fue acordada el martes, durante una conversación telefónica entre los cancilleres Celso Amorim (Brasil) y Colin Powell (EE.UU.), en la que trataron ampliamente las cuestiones relacionadas con la Cumbre de las Américas.
La charla fue motivada por la polémica que se planteó entre ambos países a causa de la intensificación de los controles de identidad impuestos por Brasil a los viajeros norteamericanos y por Washington a los ciudadanos de países a los que se les exige visados, incluido Brasil. Y a Lula no se le ocurrió retarlo a Bush a boxear.
Powell había dicho el miércoles que se quejaría ante Amorim por lo que consideraba una medida «discriminatoria» contra los norteamericanos. Según el vocero brasileño, la cuestión de los visados sólo surgió al final de la charla.
En Washington, Powell contó ayer que le dijo a Amorim: «Vamos a superar esto, esto no debe servir de base para un problema mayor entre Estados Unidos y Brasil». Por otro lado, Lula almorzará el lunes 12 con su par venezolano, Hugo Chávez, informó la presidencia brasileña.
También tiene previsto reunirse con el jefe de Estado paraguayo, Nicanor Duarte, aunque todavía no se fijó en qué momento. Fuentes ligadas a los preparativos dijeron que hay pedidos de encuentros con Lula por parte de otros países, entre ellos Canadá, Colombia y Perú.
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