El juicio oral por el ingreso del venezolano Guido Alejandro Antonini Wilson con una valija con casi u$s800 mil, ocurrido el 4 de agosto de 2007, ingresará desde la semana próxima en la etapa de alegatos, con el Ministerio Público Fiscal inaugurando la ronda. El Tribunal Oral en lo Penal Económico N°1 despejó en la última audiencia las cuestiones preliminares y las incorporaciones por lectura a ser consideradas como prueba, luego de que fallara, una vez más, el intento por interrogar como testigos a dos venezolanos, un exdirectivo de PDVSA y una pasajera del avión privado que arribó a Aeroparque con el misterioso equipaje. La fiscalía bolivariana nunca se mostró demasiado entusiasmada en colaborar sus pares locales para coordinar una declaración en el debate. El fiscal Marcelo Agüero Vera debió desistir de ambos testimonios para poder así destrabar la continuidad del juicio y poder pasar a los alegatos, en el tramo final antes de la sentencia.
Camino despejado para los alegatos en el juicio por la valija de Antonini
Fiscalía debuta 16-A luego de reticencia de Venezuela para que declaren dos últimos testigos. No se incorpora arrepentimiento de Uberti en "Cuadernos".
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Un testigo afirmó que Antonini confesó que Uberti le pidió que "pase" la valija con los u$s800 mil
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Juicio Antonini entra en impase hasta después de la feria con poca ayuda desde Venezuela
Guido Alejandro Antonini Wilson.
En lo más relevante, el Tribunal presidido por Luis Losada decidió tener por desistido –a petición de la fiscalía- el testimonio como “arrepentido” del extitular del OCCOVI Claudio Uberti en el caso “Cuadernos”. Esa decisión colabora, a diferencia de otros juicios de actualidad, con evitar la contaminación y el tráfico de testimonios a conveniencia entre causas judiciales. Uberti permanece en una nebulosa por ser el único imputado que viajó a Venezuela en el avión y trajo de regreso a Antonini Wilson y su maleta, y luego se percató de manera directa del impacto político que tendría el hallazgo de los dólares que transportaba sin declarar. El resto de los implicados está sentado en el banquillo por su ascendencia jerárquica sobre el personal aduanero que intervino en la requisa o por ser superiores del exOCCOVI. Antonini Wilson jamás compareció ante la Justicia argentina y por el contrario, cerró un acuerdo con el FBI para que en un juicio en Estados Unidos cayeran sus socios y algunos otros objetivos del DOJ.
Uberti fue el primer exfuncionario en homologar su acuerdo en “Cuadernos” a cambio de quejarse de Néstor y Cristina Kirchner, contar que los concesionarios viales pagaban mensualmente dinero que llevaba al despacho presidencial, mediante instrucciones que recibía del ministro de Planificación Julio De Vido. En el juicio no dio la impresión de ser sólo un funcionario que solo recibiese órdenes y exhibió cierta autonomía, sobre todo al momento de explicar el suceso con la valija. También fue el que involucró a responsables de Techint y de Electroingeniería en supuestos pagos, colaboró con la trama de la construcción de hoteles de la exfamilia presidencial y el vínculo con Juan Carlos Relats y mencionó traslados de valijas con destino al departamento de la calle Juncal donde las recibiría Daniel Muñoz, el fallecido exsecretario de Kirchner. A su vez, dejó un capítulo sobre la supuesta “embajada paralela” que siempre se mencionó en torno a Venezuela. Ese asunto fue rodeado en este juicio.
La segunda cuestión que quedó despejada fue la incorporación del testimonio de un testigo de identidad reservada también surgido a la luz de los cuadernos y que también era un supuesto chofer. Apuntó hacia el secretario de De Vido, José María Olazagasti y relató una presunta misión para recoger venezolanos en autos oficiales que transportarían envíos sospechosos. Fue acercado a la causa por un senador bonaerense. En su momento, revivió la alicaída causa Antonini y ahora el tribunal resaltó que las partes tuvieron oportunidad de solicitar su testimonio. No hicieron lugar a que se deje de lado su lectura y tanto la defensa de De Vido como de Ricardo Echegaray plantearon sus reservas de Casación ante la decisión.
Se tuvo presente otra ramificación de un expediente denominado “embajada paralela” donde quien había hecho una sonora denuncia pública había sido el entonces embajador Eduardo Sadous, fallecido el año pasado. El eje de su queja era la presunta participación de funcionarios de Planificación en la relación con empresarios y negocios en Venezuela pasando por sobre la representación diplomática.
Así, con exactos 16 años de distancia, comenzará la única etapa certera de este caso que sacudió a la política en los comienzos del kirchnerismo: los alegatos que serán la antesala de la sentencia.
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