Según la dirigente, los responsables políticos provinciales como Kirchner, ex gobernador peronista de la provincia patagónica de Santa Cruz, importan a Buenos Aires prácticas que mantienen con la prensa en sus respectivos feudos.
Esto supone «un sistema de premios y castigos» para los periodistas, según sean considerados amigos o percibidos como opositores, explicó.
«Es un caso cuasi feudal el de la prensa en la Argentina», indicó.
La ex parlamentaria dijo que «el tema de la imposibilidad de decir la verdad acerca a la Argentina a una dictadura mediática del estilo Berlusconi en Italia», por los medios de que es propietario.
Su pequeño partido, el centroizquierdista Alternativa para una República Igualitaria (ARI), publicó en su sitio varias investigaciones que comprometen al gobierno, de las que los medios locales apenas dieron cuenta, lamentó.
Carrió pronosticó, no obstante, que los escándalos empezarán a salir en la prensa cuando Kirchner descienda en las encuestas de opinión pública.
La asociación de corresponsales extranjeros en la Argentina se quejó en varias oportunidades ante la presidencia por la dificultad que tienen sus miembros para obtener contactos con los responsables del gobierno de Kirchner.
En tanto, la Asociación de Empresas Periodísticas ADEPA publicó el martes un comunicado denunciando la agresividad de las declaraciones del ministro del Interior, Aníbal Fernández, contra un diario, y del ministro de Economía, Roberto Lavagna, contra un periodista especializado.
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