á este miércoles un encuentro clave destinado a medir fuerzas con la dirigencia alineada detrás del triunvirato de unidad. Los sectores capitaneados por el rural Gerónimo Venegas (UATRE) y el taxista Omar Viviani compartirán un almuerzo que servirá para reunir en una foto los gremios que quedaron al margen, por decisión propia, de la unificación de la central obrera. Se trata, para los sectores rebeldes, de generar un contrapeso de mayor volumen para darles entidad a sus respectivas demandas, que sólo tienen en común un destino político en ambos casos.
La cumbre está prevista en la sede del sindicato de petroleros que lidera el histórico dirigente de YPF Antonio Cassia. Será un almuerzo al que prometieron asistir Venegas junto con buena parte de los gremios que militan en las 62 Organizaciones (un sello que se apropió el rural para dar cobijo a los dirigentes que se alejaron de la CGT), y Viviani al frente del Movimiento de Acción Sindical Argentino (MASA). Entre ambos sectores alegan contar con más de cien organizaciones gremiales, un número similar al que constituyó la nueva versión de la CGT que se unificó el mes pasado.
El único vector que comparten los dos grupos es el de contar con un alineamiento político definido. Venegas es el declamado oficialista de la primera hora de Mauricio Macri, a quien apoyó desde la campaña desde su partido Fe. Mientras que el MASA logró mantener cohesión más allá de la CGT a instancias de la conformación en la Cámara de Diputados del bloque Justicialista, con el liderazgo de Diego Bossio y Oscar Romero, y la participación de varios gobernadores del PJ como Juan Manuel Urtubey (Salta), Carlos Verna (La Pampa), Roxana Bertone (Tierra del Fuego), Domingo Peppo (Chaco), Sergio Casas (La Rioja) y Gustavo Bordet (Entre Ríos).
En el proceso de unificación de la CGT ambos grupos compartieron, por razones diferentes, el reclamo por una conducción unipersonal de la nueva encarnación de la central obrera en lugar de la jefatura colegiada que se había planteado en las negociaciones. Al prosperar el triunvirato de Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña los dirigentes optaron por no participar del Congreso del 22 de agosto en Obras Sanitarias. Venegas fue más allá y sembró ese proceso de impugnaciones que permanecen bajo análisis del Ministerio de Trabajo.
Cerca del "Momo" dijeron que la cumbre con Viviani se aceleró luego de que la CGT organizara este fin de semana, junto con el Episcopado, una jornada de reflexión con la participación de organizaciones sociales como el Movimiento Evita, la Corriente Clasista y Combativa, la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular y Barrios de Pie. Fue un cachetazo para la dirigencia ortodoxa, que objeta cualquier acercamiento a entidades no confederadas y que en muchos casos, como se ocuparon de destacarle a este diario, tienen relación con la CTA y su visión alternativa del modelo sindical argentino.
En el conteo de voluntades de unos y otros, es claro que la CGT ostenta la mayoría de los congresales por reunir bajo el sello los sindicatos con mayor número de afiliados, como Comercio, UOCRA (albañiles), municipales y estatales de UPCN, entre otros. En tanto que Venegas se adjudica un potencial de congresales a partir de teóricos 600 mil afiliados entre peones de campo, y el apoyo del sindicato de espectáculos públicos (SUTEP) y el de entidades civiles y deportivas (UTEDYC), junto a un puñado de pequeños que, dicen, totalizarían más de 60. En el MASA, además de los taxistas, la fortaleza radica en los afiliados y congresales de Unión Ferroviaria, en el peso gremial de los mecánicos del SMATA y en la condición estratégica de Luz y Fuerza como sindicato de servicios.
En uno y otro sector de los disidentes admiten que no tienen posibilidad de consensuar un plan de acción y ni siquiera un documento, pero destacaron que la sola foto del miércoles servirá para mostrarle a la CGT que un número similar de gremios confederados permanece por fuera de su paraguas.
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