Tanto destape y arrepentimiento sirve para abrir más compuertas. Ayer se conocieron detalles del circuito que recorrió el radical Mario Pontaquarto en su acercamiento al gobierno. Contra lo que dice la leyenda oficial, en realidad el primer acercamiento del arrepentido lo hizo a la Casa de Gobierno. Ante Alberto Fernández fue llevado por la senadora Vilma Ibarra (y su amigo Daniel Bravo) para rendir su confesión. El jefe de Gabinete lo intimó a dos procederes: primero que fuera a contárselo a Aníbal Ibarra. El propósito fue que el gobierno nacional no quedase tan pegado a esta crisis.
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Lo otro que le pidió Fernández fue que hiciera la denuncia ante la Justicia y no sólo, como proponía Pontaquarto, ante el periodismo. El arrepentido se resistió porque la venganza la quería hacer en el terreno de la opinión pública y no en Tribunales, pero Fernández y también Ibarra le dijeron que si no iba él, la denuncia la harían los dos funcionarios porque los obligaba la ley. Informate más
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