Finalmente, Van der Kooy defiende la existencia de fondos reservados para operaciones secretas y pone un ejemplo inobjetable: pagar información para determinar si era cierto el dato según el cual un barco lleno de armas del terrorismo de Al-Qaeda llegaría a un puerto argentino para abastecer a fundamentalistas locales. Inobjetable por lo obvia la información de Van der Kooy.
Aunque se haga el distraído con otros aspectos del problema: no sólo no indaga en el manejo actual de los fondos reservados de la SIDE, tema sobre el que hay abierta una causa judicial que pretende desentrañar el destino de aquellos 100 millones de pesos aportados por Eduardo Duhalde a la entidad cuando supo que Kirchner sería su sucesor (y que el actual presidente mantuvo e incorporó en el Presupuesto de 2004; la nota sólo se refiere a $ 12 millones de este incremento).
En un pico de fiebre oficialista, Van der Kooy también le pide a Carrió que no sea oportunista al denunciar a funcionarios que hoy revistan en el gobierno de Kirchner pero en los '90 cobraban sobres de Carlos Menem. En cambio el oportunismo de esos funcionarios al columnista no le mueve un pelo. Es cierto: en el monopolio «Clarín» molestan las críticas a las conductas acomodaticias. ¿O allí no se escribía en los '90 todos los domingos un himno al mismo Eduardo Bauzá que hoy aparece convertido para el diario en un repartidor de sobres? Van der Kooy coincide en su temario con Joaquín Morales Solá, pero esta vez los dos periodistas no se ponen de acuerdo. La nota de «Clarín» dice, con acierto, que Rafael Bielsa no expresó la posición del Presidente en su exaltada queja hacia Brasil. Es raro que el periodista le suelte así la mano a Bielsa como ya lo había hecho el miércoles. Pero dice algo cierto, que ya se señaló con extensión en este diario el jueves pasado: en vez de endeudarse para seguir desembolsando pagos netos al Fondo, el gobierno podría estimular a los productores nacionales para defenderlos de la expansión asistida de la industria brasileña. Otra disidencia entre las dos plumas del monopolio (Morales Solá revista allí vía TN) tiene que ver con el viaje de Kirchner a Cuba: según Van der Kooy todavía no está decidido, según «La Nación» se hará pero sólo resultará tolerable para Washington si el Presidente regresa en el avión con Hilda Molina, la médica a la que se impide visitar la Argentina para ver a sus nietos.
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