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30 de octubre 2006 - 00:00

Comentarios políticos de este fin de semana

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Vladimir Putin y Felipe Solá
GRONDONA, MARIANO.
«La Nación».


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Siempre recordamos qué sabio fue aquel secretario de redacción de «Clarín» hasta 1960, Moisés Schedor Jacobi, que les enseñó a periodistas como Jacobo Timerman y a un Bernardo Neustadt que no escribieran obligados a un día fijo semanal sino cuando se inspiraran. La rutina mata la calidad periodística y por eso Timerman en «La Opinión» no tenía columnistas a días fijos. Fue más allá en su revolución del periodismo que en aquel legendario diario suprimió los pesados « editoriales» y llevaba a opinar a cada periodista en su artículo. Recordamos esto de que la rutina mata la calidad en prensa por descuidos graves de Mariano Grondona en su columna de ayer. Dice «desde el fin del comunismo en 1989 (caída del Muro de Berlín) la democracia ha quedado como el único régimen político universalmente admitido en estos albores del siglo XXI».

No digamos que Corea y Cuba le quitan el carácter de «único» a la democracia sino que el mayor país del planeta, China, practica algo que no es democracia ni es dictadura y que todavía nadie acertó en encontrarle un nombre. China lo sería en lo económico, y no a nivel de Hong Kong, pero no lo es en política. Luego menciona a la Rusia de Putin y a la Venezuela de Chávez como deformaciones, ya largamente estudiadas por Carl Schmitt desde 1920 (hablaba de «dictaduras democráticas»), y termina afirmando que «las formas de gobierno predominantes en nuestro tiempo en definitiva son sólo dos, democracias y democracias fingidas». Aun admitiendo, como dice el gran pensador italiano Norberto Bobbio, que la política todavía no ha podido armarse de un lenguaje propio, llamarlas «auténticas» y « fingidas o disfrazadas» es demasiado elemental.

Pero sorprende más en un hombre de tanta cultura como Grondona que diga que entre las características que determinan una democracia «auténtica» está «que se prohíba además reelegir al Poder Ejecutivo más allá de dos períodos consecutivos de gobierno porque va de suyo la prohibición de la reelección indefinida». El Ejecutivo español, el alemán, el inglés pueden tener elección indefinida y no por eso dejan de ser democracias auténticas.

Inclusive recién en 1951 Estados Unidos la impuso por dos períodos de cuatro años tras la experiencia de Roosevelt que estuvo de 1933 a 1945 y le interrumpió la continuidad su muerte.

La clave no está en el período sino en las condiciones generales de la democracia que permitan a todos los opositores recambiar al titular de un Ejecutivo, como presidente o como gobernante en igualdad de condiciones que sus contrincantes. Esto lo lleva al columnista al análisis de lo que sucedió ayer en Misiones donde se mueve más cómodo que en los prolegómenos y dice sobre el gobernador Rovira en Misiones que si aún no lograse su reelección, se ubicaría en que si el autor de un «crimen» no alcanza el propósitoigual queda en el grado de «tentativa» y no por eso su conducta deja de ser criminal aunque no en igual nivel, y no será violación de la «garantía a la forma republicana de gobierno» salvo que se vea en su desenvolvimiento en cuanto a que pueda ser o no ganada la elección por otro en el futuro si se dan normas, eso sí correctamente democráticas.

MORALES SOLA, JOAQUIN.
«La Nación».


Con habilidad de columnista Morales Solá deja para hoy el análisis de Misiones donde podrá opinar sobre datos concretos. Sutilmente se refiere al proyecto reeleccionista de Felipe Solá en la provincia de Buenos Aires destacando la inmensa diferencia en los procedimientos, cuando en definitiva ambos son casos de prolongación de mandato.

Felipe Solá consulta a la Justicia electoral sobre una interpretación del texto constitucional pero explica: «Es difícil verlo a Felipe, aunque no tuvo otro remedio que hacer coincidir su voluntad reeleccionista con Rovira, imaginarlo al bonaerense repartiendo trozos de carne en camiones ambulantes como lo ha hecho el misionero. Eso es Africa y no América latina».

Afirma algo nuevo: que la Justicia electoral a la cual recurre Felipe Solá interpretando un texto constitucional «no será seguramente la última instancia. Es improbable que la Suprema Corte de la provincia resigne su facultad de interpretar la Constitución», aunque precisamente por la tradición cortesana bonaerense de no entrar en cuestiones electorales, Felipe haya entrado en un camino más largo que podría llegar a la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Agrega que Néstor Kirchner no tiene tiempo para un camino que puede ser largo, sigue mostrándose con Aníbal Fernández, ministro del Interior que rinde en las encuestas menos que Solá y el hoy senador José Pampuro. Analiza el caso de los fiscales Nisman y Martínez Burgos de pedirle al juez que disponga la captura internacional de ocho ex jerarcas de Irán. Dice que le conviene al gobierno para mejorar su relación con la comunidad judía mundial y con el gobierno de Estados Unidos, pero acota como interesante que es difícil que el gobierno decida el recurso extremo de la ruptura de relaciones con Irán o una denuncia ante el Consejo de Seguridad de la ONU. Termina el columnista con un galimatías donde expresa: «Siempre es igual: un peronista no soporta estar mucho tiempo lejos del poder, aunque sea el poder el único imperio que sobrevivió hasta ahora». ¿Qué habrá querido decir?

VAN DER KOOY, EDUARDO.
«Clarín».


Al tratarse de un vocero oficial del gobierno importa la información que transmite. Si dice que Néstor Kirchner debe haber leído más encuestas sobre la lección de Misiones en la última semana, que en tres años y medio de gobierno, hay que creer que el tema lo obsesiona. Analiza Van der Kooy un asunto que ya había tratado Ambito Financiero a mitad de semana y que el Presidente le repitió varias veces al jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y a su secretario legal, Carlos Zannini, que no irá a la reelección en 2007.

Qué punto es el que hace a Kirchner dudar de una reelección es todo un tema en el cual Van der Kooy tiene las mismas dudas que todos. No es creíble que Kirchner crea, por más encuestas que le traigan -cuando no hay rival definido- que Cristina Kirchner aun con un poco más de 40% de los votos ganaría sin ballottage. Habría que indagar mucho los análisis de Kirchner para saber por qué lo alienta esa idea de hacer candidata a su mujer: la más simple es porque si ganara un período de cuatro años y él volviera con otro de ocho habrían completado como mínimo 16 años de poder, pero es demasiado simple. Este tema el diario Ambito Financiero lo va a tratar de nuevo esta semana.

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