25 de agosto 2008 - 00:00

Comentarios políticos de este fin de semana

Néstor Kirchner
Néstor Kirchner
MORALES SOLA, JOAQUIN
«La Nación» 


Todas las notas de opinión del fin de semana coincidieron en el fin del ciclo de los Kirchner. No los ven en el poder en 2011. Joaquín Morales Solá en «La Nación» fue el más directo en este tema, al hablar de los candidatos para la sucesión. «El modelo y una dinastía se han agotado», señala y pone como ejemplo el proyecto de estatización de Aerolíneas Argentinas, que fue modificado casi en su totalidad, sin que el matrimonio presidencial baje línea a sus legisladores para que lo respeten. Síntoma del declive.

También Morales Solá hace referencia al maquillaje que le imponen a la gestión, para no enfrentar los cambios. Ricardo Jaime, el secretario de Transporte; y Guillermo Moreno, el de Comercio, siguen en sus puestos, y el INDEC no se modifica. Todo igual, aunque se vistan de otro modo.

El columnista se ocupa de los trascendidos sobre la voluntad de cancelar la deuda con el Club de París, pero se olvida de señalar si aceptarán la imprescindible intervención del FMI en esta negociación. O del gobierno de los EE.UU. (trámite que muchos descuentan).
Tal vez, el columnista se apasione demasiado en su oposición a los Kirchner, cuando insinúa algún vínculo entre los empresarios asesinados por el narcotráfico y el poder.

La última parte de la nota se la dedica a Hugo Moyano, quien ofendió a los españoles y desgranó un discurso tan violento, como los de Néstor Kirchner durante el conflicto del campo. Moyano parece desconocer en su próspero mundo que no vienen inversiones al país, sino que diariamente hay una importante huida de capitales.

No fue de las columnas más felices de Morales Solá, que parece disfrutar de esta primavera de criticar a un gobierno que ya no responde cada nota del periodismo.

Fue agudo al escribir sobre la venganza en la prohibición de que radio «Continental» transmita por FM la misma programación de la AM. «Sos del grupo Prisa. Ya sé por qué te mandan», le dijo el ex presidente al movilerode «Continental», quien estaba en una pasada conferencia de prensa. Para Morales Solá, la medida fue una venganza contra el grupo español, habitual crítico de Cristina por sus notas en el diario «El País».

VAN DER KOOY, EDUARDO
«Clarín»


Como otros columnistas del fin de semana, Van der Kooy repite un argumento que parece descubierto en los últimos días: la era de los Kirchner se termina en 2011, y hasta el propio ex presidente ya se ha anoticiado. No parece una conducta propia de Néstor Kirchner asumir tan rápidamente un agotamiento político de esa dimensión. Pero el columnista de «Clarín» afirma que ningún kirchnerista trabaja ya con la «hipótesis» de una sucesión tras el mandato de Cristina.
A esa realidad asigna, sin demasiada novedad, la actividad del matrimonio de estos días con la intención de cicatrizar heridas que se abrieron durante la pelea con el campo (como el acercamiento con el cordobés Juan Schiaretti, el abrazo a algunos «traidores» durante esa crisis o el viaje de la Presidente a territorio entrerriano esta semana).

No es novedad, tampoco, que Cristina de Kirchner aceptara de mejor gusto que su esposo los cambios en el proyecto de estatización de Aerolíneas Argentinas para evitar una debacle como la de la Resolución 125. Esos cambios le fueron planteados a la Casa Rosada por los mismos protagonistas que la derrotada ley sobre el agro; la diferencia fue que esta vez el miedo pudo más.

Pero aporta un dato interesante Van der Kooy al recordar que la primera versión del proyecto Aerolíneas llevó el sello de Alessandra Minnicelli, ex SIGEN y esposa de Julio De Vido. Fue esa redacción la que el satafesino Agustín Rossi cuestionó, ante lo que Cristinade Kirchner debió ceder para evitar otro desastre. Recuerda el columnista que, en las discusiones en la Rosada sobre esos cambios, terminó imponiéndose Carlos Zannini, a quien el monopolio «Clarín» ahora le otorga el lugar en las decisiones que ocupó Alberto Fernández. Sea como fuere, el final de esa trama marcó el regreso de muchos diputados que se fueron con las retenciones móviles pero con una lealtad que el gobierno deberá testear en cada votación.

Tampoco es novedad el relato sobre los encuentros en Olivos entre Néstor Kirchner y rebeldes como Carlos Reutemann, pero quizás vuelve a equivocarse el columnista al asignarle a decisiones como ésa u otras similares la idea de que los Kirchner han comenzado a ser permeables al cambio para rearmar su sistema político.

VERBITSKY, HORACIO
«Página/12»


No son buenos días para el columnista de «Página/12». Ve como el gobierno de Cristina de Kirchner languidece, pero sabe que desde su espacio en el diario debe sostener el ánimo de sus seguidores, sobre todo los de Olivos. El principal desafío del servicio de ayer, firmado por Verbitsky, es intentar mostrar como logros del gobierno de Cristina de Kirchner, lo que son innegables síntomas de la debilidad. Para el comentador, la aprobación en Diputados de la ley de reestatización de Aerolíneas muestra la capacidad oficial de aprender de sus errores; cuando, en realidad, se trató de una derrota. El proyecto original nada tiene que ver con lo que se aprobó la semana pasada, y hacia adelante será el Congreso el que determine la deuda y el valor de la aerolínea (sin olvidar el pleito generado con España por los cambios). En el medio, protesta contra la República como concepto (para Verbitsky el Congreso es un escollo que los Kirchner deben saltear), contra la soja, la televisión y las radios que no dan buenas noticias del matrimonio presidencial. También contra el hecho de que sea la oleaginosa el principal ingreso para los gastos de los Kirchner y hace denuncias contra periodistas por el caso Marsans, todos de los medios de Daniel Hadad. Castiga como presuntos beneficiarios económicos a Marcelo Longobardi, Chiche Gelblung y Oscar González Oro.

Luego presenta como estrategias para repartir riqueza una necesidad obligatoria que tiene que afrontar el gobierno: aumentar las tarifas de gas. Para el comentarista, se trata de una estrategia pensada y meditada para fomentar el progresismo oficial; cuando, en realidad, es una obligación ortodoxa para bajar el gasto público y así ahorrar $ 1.300 millones en subsidios que se deben usar para pagar deuda. Además, esa medida está congelada hace meses.

Para el final, un reconocimiento velado de la peor de las pesadillas verbitskianas: aceptar el desastre que el gobierno hace con la medición de la inflación. Cita para esto a otro pensador, el encuestador oficial Artemio López, que hace una muestra sobre el alza de la canasta familiar que confirma que los precios aumentan. A regañadientes el columnista coincide con esta verdad, pero sin señalar en este espacio ni al INDEC ni a Guillermo Moreno. Demasiado a la defensiva, siguiendo a los Kirchner.

GRONDONA, MARIANO
«La Nación»


Demasiado extensa y poco amena la nota de Mariano Grondona en «La Nación» sobre el bipartidismo. El título es bueno: «Un templo sin columnas», y tiene algunos párrafos interesantes sobre cómo se organiza la oposición en la Argentina.

Si se hubiera concentrado en la actualidad, acudiendo al pasado, tal vez hubiera logrado una nota más entretenida. Pero hizo un repaso histórico antes de llegar a este presente. Así, para acceder al mejor momento de la nota, había que atravesar una serie de datos que resultaron monótonos como un libro de historia del colegio secundario.

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