26 de agosto 2008 - 00:00

Complica a la política otra muerte que se vincula con la mafia de los laboratorios

La negra trama sobre el llamado triple crimen de General Rodríguez agregó otra muerte: un empresario relacionado con Sebastián Forza, una de las tres víctimas. Lo que parecía sólo una cuestión de traficantes mexicanos, ahora lastima al propio gobierno:el aparentemente suicidado, supuestamente también vinculado a la mafia de los laboratorios que negocia con el Estado, era titular de una empresa que fue -como la de Forza- una aportante principal a la última campaña electoral de Cristina de Kirchner. Comienza a tomar ribetes novelescos esta sucesión de episodios truculentos que afectan a la política, ya que todavía nadie explicó quién acercó a las víctimas a la recolección de fondos oficiales.

Graciela Ocaña ayer inauguró obras en el Garrahan. Puso en duda el mecanismo de financiamiento de las campañas electorales.
Graciela Ocaña ayer inauguró obras en el Garrahan. Puso en duda el mecanismo de financiamiento de las campañas electorales.
La muerte del supuesto socio de Sebastián Forza, el empresario hallado asesinado en General Rodríguez en el llamado triple crimen, agregó misterio y rara conmoción ayer a ese caso que reveló una trama de venta de medicamentos robados y adulterados, una posible conexión con el tráfico de efedrina y además aportes para la campaña de Cristina de Kirchner de quienes, presuntamente, se vinculaban con esos delitos.

Como Forza, también la empresa a la que pertenecía el joven cuya muerte se conoció ayer, Ariel Vilan, dio lo suyo para financiar el proselitismo presidencial: $ 160.000, en dos pagos, uno de $ 100 mil y otro de $ 60 mil.

A Vilan, quien fue encontrado muerto en la Ciudad de Buenos Aires (ver nota aparte), se lo sindica como mano derecha de Forza, y presunto testaferro de ese empresario que estaba vinculado a causas penales por la supuesta venta de remedios robados al gobierno o adulterados.

  • Denuncia

  • Vilan, de acuerdo con una denuncia que realizó la Coalición Cívica, desde diciembre de 2004 ocuparía el cargo de director general de Unifarma, otra expendedora de medicamentos que también aparece en algunas de las 13 causas penales que inició el Ministerio de Salud a través de la Anmat (Administración Nacional de Medicamentos) al verificar lotes de medicinas oncológicas del programa nacional para el sida, a la venta en farmacias, algunas de obras sociales sindicales. También fuentes del gobierno confirmaron anoche a este diario que Vilan estaba relacionado con Unifarma, la que a su vez aparece investigada junto a Bairesmed (de Forza) por la supuesta provisión de tres lotes de medicamentos con «etiqueta falsa» y adulteración de la leyenda Programa Nacional de Sida.

    La Coalición Cívica, de Elisa Carrió, debe concurrir mañana a ratificar la denuncia ante la Justicia Federal para que investigue el origen de los fondos de la campaña de Cristina. En esa documentación, se menciona a Unifarma, dentro del paquete de droguerías y empresas de medicina prepaga que dieron sus aportes para el kirchnerismo.

    Ayer, antes de conocerse una nueva muerte en torno al caso del triple crimen, la ministra de Salud, Graciela Ocaña, al menos puso en duda el mecanismo para recaudar fondos en las campañas electorales, como los $ 200.000 que la empresa de Forza, Seacamp -proveedora de remedios a obras sociales sindicales, entre otros clientes- dejó en la mesa de una cena, con cuatro cheques posdatados.

    Ocaña confirmó la relación de Forza con la venta ilícita de remedios, dijo que eran « medicamentos de hemofilia y medicamentos de SIDA y oncológicos» y por lo tanto «medicamentos de alto costo». Ante las radios, la ministra explicó que el ilícito iba «desde la falsificación, es decir: agarrar el frasco y ponerle otra cosa», hasta la venta de remedios robados.

    «Se ha detectado un grupo de droguerías que, históricamente, siempre están cuando aparecen medicamentos robados o adulterados, por lo cual nosotros lo que hicimos fue empezar a dar de baja, porque lo que se hacía históricamente en el Ministerio era, por ahí, cobrarle una multa y la droguería seguía funcionando», explicó para dar cuenta que se había quitado la habilitación de la droguería en relación con las causas judiciales que están en curso, anteriores a la muerte de Forza.

    La funcionaria en cambio no pudo dar demasiado detalle de cómo esa empresa (y ahora serían dos) aportó dinero para el oficialismo.

  • Transparencia

    «Se recibió el dinero pero le di de baja. No miramos en el listado de aportantes antes de tomar una decisión. Cuando uno hace colectas a través de cenas no se tiene un control muy estricto. He trabajado muchos años por dar transparencia al financiamiento de los partidos, y que sea público. A muchos los conozco porque me han amenazado luego que les quitáramos los negocios en el PAMI», dijo en relación con un empresario al que denunció cuando gerenciaba la obra social de los jubilados.

    Según los tesoreros de campaña, Seacamp SA -la empresa de Forza- hizo su donación en la tradicional cena proselitista para recaudar fondos, que se realizó en el Sheraton. Lo mismo habría hecho la empresa de Vilan.
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