A lo Quebracho, pero protegidos por la Casa Rosada, piqueteros K rodearán hoy la Embajada de EE.UU. en Buenos Aires y protagonizarán un show incendiario. En previsible sintonía con el discurso oficial, repetirán las quejas contra la administración Bush.
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El gobierno, de manera oficiosa, habilitóla protesta que días atrás les había impedido a otras organizaciones oficialistas. Frenó una movilización de bandas más escandalosas como Barrios de Pie, pero ahora autoriza la de un clan de grupos encabezado por Octubres.
Al mediodía, los piqueteros K planean rodear la sede diplomática y quemar valijas «vestidas» con la bandera estadounidense. Es un hábito típico de Quebracho y las organizaciones de ultraizquierda, que se declaran antiimperialistas.
Estos sectores kirchneristas, de línea nac & pop, repetirán, incluso, el eslogan setentista de «Patria sí, colonia no». No casualmente estará el Movimiento Territorial de Liberación (MTL), la rama que comanda el ex PC Alberto Ibarra, ahora kirchnerizado.
Del show participarán, también, el Frente Barrial 19 de Diciembre, de «Quito» Aragón -que integra Libres del Sur con Patria Libre-; el comedor Los Pibes, de Lito Borello, y el Movimiento Plátano. Todos remiten, formales, al secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli.
El neuquino -que satura su agenda diaria con audiencias con caciques y caciquejos piqueteros-fue debidamente notificado de la aventura incendiaria anti-EE.UU.
«El gobierno norteamericano, a través de un fiscal, acusa a los gobiernos argentino y venezolano de financiar ilegalmente la campaña de nuestra presidenta Cristina Kirchner, quien obtuvo un triunfo enteramente legítimo», dicen, por nota, los hiperoficialistas marchantes.
Presión
«Ese mismo gobierno norteamericano que encubre al agente de inteligencia norteamericano Antonini Wilson, conocido lobbysta de empresas petroleras, y le da estatus de testigo protegido, presiona al gobierno soberano argentino justo en los comienzos del nuevo gobierno y luego de la constitución del Banco del Sur», aportan y se pliegan al juego de las hipótesis: sostienen que la creación de ese banco alteró a EE.UU. porque frena «el flujo de capitales de nuestros países a los bancos norteamericanos».
«No vamos a permitir -guerrean por mail-que presione a nuestro gobierno un país imperialista, ni vamos a retroceder a los peores años de las 'relaciones carnales' y la diplomacia del patio trasero. Por eso vamos a la embajada norteamericana a hacer verdad las palabras de San Martín: «Seamos libres, lo demás no importa nada».
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