El kirchnerismo del Congreso estuvo a pleno ayer en la Plaza de Mayo. Y esta vez la participación fue más democrática que de costumbre. Tanto diputados como senadores se concentraron para ir caminando desde el Congreso, algunos con acompañamiento popular y otros serpenteando por las calles del microcentro en medio de las columnas de piqueteros. Pocos los reconocieron y por lo tanto pudieron llegar sin problemas al palco central. Pareció que por unas horas desaparecían las voces divergentes que dentro del Congreso llegaron a cuestionar por inoportuna la plaza de ayer, al considerar que la negociación con los hombres del campo estaba ya lo suficientemente encauzada después del anuncio de las nuevas medidas el lunes como para irritar nuevamente con las clásicas consignas kirchneristas contra la oligarquía.
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También se esfumaron las dudas sobre futuros apoyos del Congreso al gobierno en la pelea con el campo. Por lo tanto la concurrencia legislativa fue masiva. Fue el caso, por ejemplo, de los senadores. Miguel Pichetto, junto al santacruceño Nicolás Fernández, hombre de confianza de Cristina de Kirchner en el Congreso, caminaronpor Sarmiento hasta llegara 25 de Mayo, desde donde emprendieron el camino final a la Casa Rosada.
Bajo la batuta de Pichetto, que hacía casi de guía turístico, los senadores esquivaron las columnas más nutridas caminandocasi en silencio por la Citi porteña. No hubo esta vez autos, choferes, ni custodia. Más tarde supieron que fueron los únicos que prescindieron de esos servicios: del otro lado de la plaza, en la calle Bolívar, los custodios de Hugo Moyano y Omar Viviani, todos vestidos de un negro casi caricaturesco, pero identificados por un porte similar al de su líder, esperaron en grupo como si se tratara de choferes de la alta sociedad a la salida de una función de ópera.
La orden a los legisladores, como a todo militante del PJ, había sido movilizar. Por eso algunos diputados decidieron fundirse junto a las columnas que llegaban desde sus provincias. El santafesino Agustín Rossi, por ejemplo, convocó en Rivadavia y Montevideo a los llegados desde su provincia. Poco después se lo vio encabezandola columna de Rosario y Santa Fe que entró a la Plaza por la Avenida de Mayo. De ahí, como muchos otros, partió al palco que se había preparado junto al escenario desde el que habló Cristina de Kirchner.
Frente a la Casa Rosada se encontraron otros diputados y senadores como Felipe Solá, Teresa Fernández, Carlos «Cuto» Moreno, César Gioja, Ruperto Godoy, Luis Ilarregui, Dante Dovena o Patricia Vaca Narvaja. Ilarregui fue uno de los más animados en el palco: les relató a todos su encuentro de ayer junto a Carlos Kunkel con el embajador de EE.UU. Earl Anthony Wayne, que vivieron como un éxito.
Al final del acto volvieron las diferencias sociales. Los diputados previsores hicieron que sus choferes los esperaran detrás de la Casa de Gobierno, cerca de la explanada.
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