Congreso de urgencia por temor al anti-K

Política

De arrebato, con agenda cerrada y trámite veloz, el peronismo de Buenos Aires montará este viernes, en Tres de Febrero, un congreso partidario para despejar las dudas sobre la legalidad de la elección de autoridades programada para el 30 de noviembre.

El viernes se emitieron los telegramas a los 906 congresales del PJ provincial. Allí se destaca un solo tema: prorrogar el mandato de la junta electoral, que preside Hugo Curto. La vigencia de ese organismo caducó en diciembre. Por eso, el congreso de urgencia.

El apuro fue uno solo de los motivos, y quizá no el más importante. Con el peronismo en ebullición, la cúpula que ordena José María Díaz Bancalari acortó los tiempos para tratar de evitar que se organice una tribuna anti-K que contamine la cumbre.

Un dato es concreto: los congresales son herencia del último muñecazo de Eduardo Duhalde como jefe indiscutido del peronismo provincial. Eso supone un riesgo: un porcentaje, a priori difícil de cuantificar, de delegados responde a un mando que no es Olivos.

Por lo pronto, aunque serán invitados, es poco probable que Néstor Kirchner y Daniel Scioli concurran: en el PJ no dudan de tener número suficiente para sesionar y votar la prórroga, pero no pueden garantizar que un grupo de disidentes se amotine en la mitad del congreso.

Por eso, premeditadamente, el temario del encuentro de Tres de Febrero es reducido y está encorsetado: se reduce a extender la vigencia de la junta electoral, el órgano encargado de la logística y las cuestiones operativas de las internas partidarias.

En otros congresos del PJ era habitual que se incluyera un punto genérico, apto para el debate, bajo el título de «análisis de la situación política». Esta vez, con el propósito específico de evitar coreos y parrafadas incómodas y asonadas anti-K, se «deleteó» ese renglón.

El temor a un cisma siquierasimbólico explica por qué, hasta último momento, se trató de sortear la instancia de un congreso. Se llegó a prorrogar de facto el mandato de la junta. Pero arreció una lluvia de impugnaciones de afiliados y dirigentes del PJ disidente contra el procedimiento.

Es más: el planteo llegó a la Justicia electoral.

Fue, en rigor, el juez federal con competencia electoral de La Plata, Manuel Humberto Blanco, quien consideró «atendibles» las demandas. De todos modos, validó la convocatoria a internas porque ésta fue realizada por el consejo del PJ que comanda Díaz Bancalari.

El objetivo de Daniel « Chicho» Basile, uno de los que llevaron adelante la queja, iba más lejos: lograr que se declare la nulidad de la convocatoria con el argumento de que el mandato de la junta electoral estaba vencida y, por tanto, sus intervenciones eran inválidas.

  • Extensión

    Basile, que promete encabezar una lista contra la boleta K que propone a Alberto Balestrini, opera como extensión de Duhalde y del resto del peronismo alternativo a pesar de que el ex presidente y ex gobernador recomienda a los suyos negociar en los distritos en vez de ir a una pulseada en las urnas.

    Sabe de qué habla: todopoderoso del PJ, experto en internas y doctorado en aparatos políticos, Duhalde advierte que enfrentar al armado oficial sólo puede ofrecer una derrota, posiblemente escandalosa. Por eso, sugiere pactar en el nivel municipal o no competir.

    Esa situación podría jugar en contra de los peronistas díscolos de usar el encuentro de Tres de Febrero como vidriera crítica. El 20 de octubre vence el plazo para la presentación de listas, y los que se mueven en una zona gris quizá no quieran todavía vocear su furia.

    ¿Dirán, en público, Mabel Müller, Antonio Arcuri o Jorge Villaverde -por citar tres casos al azar-lo que dicen en las cumbres del consejo del PJ? ¿Repetirán sus quejas por los «dedazos» de Kirchner a la hora de bendecir o crucificar candidatos?

    Por lo pronto, el martes esos duhaldistas en tránsito -no se sabe si desde o hacia Duhaldeaportaron al quórum del consejo (diezmado porque muchos miembros estaban en el acto de la FAM en La Plata) para disponer el armado del Congreso.

    Sí, en cambio, es probable que el sector que abiertamente reporta a Duhalde y Francisco de Narváez trate de sacudir la cumbre. Ya ocurrió cuando, en el último congreso, la ex diputada Marina Cassese se apareció con un megáfono a gritar sus desacuerdos.

    La semana pasada, en la sede del PJ nacional, en la calle Matheu, el consejo del peronismo bonaerense desechó todas las protestas. Un rato después, sabedores de que la impugnación a la junta era sólida, resolvió armar un congreso el viernes próximo.

    En teoría, según creen en el partido, con una extensión votada por el Congreso, se despejarán las dudas sobre la junta y no quedarán más nebulosas en la convocatoria.

    P.I.
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